Por qué Indicios

Por María Lokvicic.

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Escribimos aquí, un poco por azar, otro por desafío.
Y escribimos como un ejercicio de lectura de otras escrituras de campos tan diversos como antagónicos, sin caer en la imprudencia de creer que podemos hacer otra cosa que reescribir: balbucear de modo experimental como una forma de ensayar la interpretación de palabras ajenas con la torpe intención de que eso pueda ser un puente hacia ellas.
Escribimos un poco por hábito, otro, por eludir preocupaciones urgentes como sacar número para pagar el gas o conciliar las cuentas bancarias, con el solo fin de inducir a otras lecturas más provechosas: por la necesidad de prolongar la inquietud y zozobra que nos propone el hallazgo fortuito de algunos indicios sospechados en diversos artefactos culturales. Escribimos-leemos indicios con la intención de avanzar por el camino de lo fragmentario, lo incompleto, lo oblicuo: lo único, lo singular, lo irrepetible, sin ánimo alguno de postular generalizaciones o ideas acabadas (que para eso están los titulares del día).
Escribimos a contrapelo, al margen del método, para compartir algunas lecturas desmañadas, distraídas por precarias anotaciones al margen, subrayados desprolijos, con voces que distraigan de lo evidente; lecturas de rastros. Por ahí -quién dice- entre esas idas y venidas suceda el relato (la forma ancestral de darle sentido a la experiencia), el diálogo… la discusión.

  En tiempos en los que el enemigo más grande de la comunicación es el tiempo, convocamos a la rebelión que implica detenerse en lo periférico: no prometemos más que distraerlos compartiendo alguna imagen rescatada a el golpe de vista, alguna corazonada que despertó a partir de una huella; una necesaria invitación a la incertidumbre: un detenerse en el síntoma, el trazo, la señal que se desata entre líneas y que permite anudar un sentido posible pero no, único. No les proponemos más que lecturas que nos des-habiten, que intenten articular planos entre textos y lectores; entre lectores y lecturas posibles en la articulación de una serie dispar que se parece más al sentido construible en una charla de café que a la lapidaria razón académica; esto, apenas con la intención de articular un campo de sentidos posibles siempre abierto, siempre en construcción.
Así las cosas (lo habrá sospechado el desorientado lector) lo único que podremos asegurarle en esta sección es, cada tanto, la noticia de algunas lecturas interesantes o sospechosas –como si fuera posible que las unas no fueran las otras- .