Cuidados emocionales. Entrevista a la licenciada Galfasó

El primero de los dos talleres abiertos de cuidado emocional y comunicación, realizado el viernes 21 de julio en el Ministerio de Desarrollo Social, se centró en intentar descubrir cómo nos comunicamos, de qué manera lo hacemos y qué emociones genera ese proceso en nuestro cuerpo. A cargo de Alicia Galfasó, el espacio tuvo cuatro horas de duración y la licenciada tuvo la gentileza de responder algunas preguntas. Por Ayelén Giroldi

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  El primero de los dos talleres abiertos de cuidado emocional y comunicación, realizado el viernes 21 de julio en el Ministerio de Desarrollo Social, se centró en intentar descubrir cómo nos comunicamos, de qué manera lo hacemos y qué emociones genera ese proceso en nuestro cuerpo.

  A cargo de Alicia Galfasó, el espacio tuvo cuatro horas de duración con un pequeño intervalo para la merienda, donde la licenciada tuvo la gentileza de responder algunas preguntas dirigidas a conocer un poco más sobre su trabajo y formación:

– Me enteré que es una de las quince personas en el mundo, formada en primeros auxilios emocionales. Por eso quisiera pedirle que haga una reseña de su recorrido formativo.

Alicia: – Es un placer para mí, brindar esta entrevista. Bueno yo soy psicóloga, especialista en psicooncología. Y luego hice la especialidad en psicología de la emergencia y  psicotraumatología.

  Somos sólo quince personas en el mundo las que desarrollamos la especialidad en psicología de la emergencia. Por eso conformamos un equipo interdisciplinario internacional, donde entrenamos y capacitamos equipos de primera respuesta.

  Atravesados todos por el cuidado emocional. Lo que buscamos es que todo aquel que va a trabajar en una situación de emergencia, tenga las herramientas de cuidado emocional para contener a las personas, coordinar situaciones de crisis, realizar evacuaciones, calmar y notificar los casos de muertes o desaparecidos, y todo ese tipo de situaciones.

También trabajamos, con la comunicación y el cuidado emocional en instituciones, organizaciones y organismos.

                – Tengo entendido que usted es de profesión bombera. Se nota su fuerte vocación de servicio ¿cómo fue ese proceso por el cuál comprende, que mediante la comunicación y las emociones se puede mejorar la calidad de vida de la sociedad?

  Alicia: – Bueno esa es la historia de mi vida. Yo empecé a trabajar en el voluntariado en distintos ámbitos a los dieciséis años, desde la escuela. Luego mi carrera siempre estuvo orientada al trabajo voluntario. Hoy la mitad de mi trabajo es voluntario, todo lo que es coordinación y trabajo en desastres lo hago en forma voluntaria. Nos movilizamos por todo el mundo cuando ocurre un desastre.

  Yo coordino en este momento veintidós equipos, cuando alguno está activado consultan y yo los asesoro. En este momento hay tres equipos activados, por eso tengo que estar pendiente del celular, los coordino mediante el whatsapp. Cuando los equipos son nuevos, viajo y estoy con ellos acompañándolos.  Eso es lo que me moviliza.

  Y bueno, por otro lado, ser bombero surgió porque me empecé a acercar mucho a los cuarteles, y ellos fueron los primeros que entendieron la necesidad del cuidado emocional, hace muchos años. Y ese fue el motivo por el que me transforme en Oficial Auxiliar, es decir que pertenezco al cuerpo de bomberos trabajando desde el cuidado emocional.

  –¿Cómo se organiza un equipo?

  Alicia: – Por ejemplo, nosotros acá en la provincia estamos formando un equipo. Estamos diferenciando los talleres de los cursos.

  El curso que se realizó el martes y miércoles de esta semana va a repetirse hasta fin de año, tiene como finalidad detectar los perfiles de las personas que quieran y puedan conformar el equipo de Tierra del Fuego. Estos equipos avanzan por cinco niveles de capacitación, en los cuales se les dan las herramientas para trabajar las problemáticas que haya.

  Cada equipo tiene un perfil y un objetivo distinto. El de esta provincia, va asistir emergencias y desastres. Los equipos frente a situaciones límites, asisten los cinco niveles de víctimas: los afectados, los familiares, el entorno cercano y los amigos, la comunidad a la que pertenecen, y los profesionales que asisten.

  La idea es que trabajen con la cultura propia, que pertenezcan a la comunidad, para que entiendan la lógica, para que se manejen geográficamente rápido y que se puedan activar de manera inmediata. Que se pongan a trabajar desde el momento en que sucede el hecho.

  Algo que caracteriza a un equipo es trabajar específicamente en la prevención, no hay atención psicológica ni asistencia posterior, sino que hay prevención. Es decir, que se enfocan en evitar que sucedan catástrofes.

   –¿Cómo surgió la idea de conformar un equipo provincial?

  Alicia: -El mes pasado tuve una reunión con la Gobernadora. Que se dió por una combinación de dos factores. Una fue la convocatoria para dar el curso de mayo, que reunió a más de 1700 personas, a través de ese curso mucha gente conoció lo que yo hacía.

  Luego, al mes, se dió el accidente de estos chiquitos fallecidos en la Margen Sur y yo  mandé a alguien de mi equipo porque en ese momento no estaba en el país. Y a esa persona que vino a asistir al cuartel de bomberos, le pidieron asistencia en cuidado emocional.

  Porque la Gobernadora pudo ver cómo trabajamos nosotros como equipo y entonces a partir de ahí, mediante la legisladora Freites me convocaron para armar un equipo provincial. Ya hay varias provincias que lo tienen, como Jujuy y Río Negro. La característica es que los equipos, como decíamos antes, se arman a medida del contexto.

  El taller dictado fue muy claro, ameno y posibilitó la reflexión de muchas cuestiones significativas, que forman parte de los procesos comunicativos que establecemos en la cotidianeidad. Comprender que los sentidos se contaminan por las emociones negativas. Y para revertirlos, tenemos que conocerlas y evitarlas, a fin de prevenir enfermedades.

  El simposio finaliza con una propuesta de la disertante, ya que cuando nos pasa algo que nos afecta de manera nociva, necesitamos una descarga emocional activa, un shock para los sentidos. Por eso Alicia Galfasó invita a la audiencia presente a organizar un botiquín emocional: unos minutos de respiración lenta, algo rico para comer y tomar, pensar algo lindo (como un paisaje) y mientras se hace eso, escuchar una linda canción.

  Nos advierte además, que contrariamente a lo que pensamos, en el momento inmediato que nos ocurre una situación adversa, no podemos realizar un momento de relajación porque no estamos preparados. Ese proceso de meditación viene después, paulatinamente.

Para concluir, la psicóloga especializada en cuidados emocionales nos regala estas palabras:

  “Para cerrar el taller quisiera dejarlos pensando que lo que nos debería apasionar es la vida. Cuando a uno le apasiona vivir la vida, hace que valga la pena cada día.

  No podemos dejar que la misma vida que nos apasiona sea la que nos enferma. No sabemos cuánto vamos a vivir, ni qué nos depara la vida. Sabemos que hoy tenemos vida, que hoy estamos acá y que de nosotros depende que cada día valga la pena.

  El hoy no vuelve nunca más. Y cada día que dejamos pasar, no lo recuperamos más. Y todo eso está atravesado por la forma de comunicarnos. Porque estar vivos es comunicarse. ¡Así que a disfrutar la vida!”