En un emotivo pasaje de su discurso de apertura de sesiones ordinarias, el intendente de Río Grande solicitó al Concejo Deliberante que el nuevo complejo acuático de Chacra II honre la memoria del extinto jefe comunal, fallecido en diciembre pasado. La obra, que acumula más de una década de avatares, avizora su culminación en el transcurso de 2026.
En el marco del mensaje institucional que marca el inicio del período legislativo local, el jefe del Ejecutivo municipal retomó el pulso de uno de los proyectos más anhelados y a la vez postergados de la ciudad: la concreción del Natatorio Municipal en el barrio Chacra II. Tras doce años de un derrotero constructivo signado por interrupciones y desafíos técnicos, el mandatario vislumbró un horizonte de finalización para la presente anualidad.
El anuncio central, sin embargo, trascendió el mero informe de gestión para adentrarse en el terreno del homenaje y la memoria colectiva. En un giro inesperado de su alocución, el intendente elevó una solicitud formal al cuerpo deliberativo: que la nueva infraestructura deportiva perpetúe el nombre de Esteban “Chiquito” Martínez. La propuesta busca sellar en el equipamiento urbano el recuerdo del exintendente, figura señera de la política fueguina cuyo deceso, acaecido el 30 de diciembre pasado, conmovió a toda la comunidad.
El primer mandatario fundamentó su petición apelando al sentir popular y a la trayectoria del homenajeado. “Quisiera proponer a este Concejo que, tras el correspondiente análisis, esta obra lleve el nombre de Esteban Martínez. Considero que la ciudad tiene una deuda de gratitud con él, y este será uno de los múltiples reconocimientos que habremos de tributarle”, manifestó desde el estrado, en un tramo del discurso que concitó la atención unánime de los presentes.
Más allá del componente emotivo, el jefe comunal brindó pormenores sobre el estado de avance del complejo, una infraestructura clave para el desarrollo de la natación y las disciplinas acuáticas en la zona norte de la provincia. Destacó que la materialización del proyecto se sostiene íntegramente con arcas municipales, lo que subraya el esfuerzo fiscal de la comuna. En tal sentido, reveló que durante el ejercicio previo se destinó una partida superior a los mil millones de pesos, enfocada en adquirir e instalar sistemas de calefacción y calderas de última generación, así como en completar el equipamiento de la pileta olímpica, corazón del futuro establecimiento.
La iniciativa, que ahora deberá ser tratada en el recinto por los ediles, abre el debate sobre la toponimia de los espacios públicos y su capacidad para reflejar la historia local. La figura de “Chiquito” Martínez, intendente entre 1991 y 1995 y posteriormente diputado nacional, trasciende su paso por la función ejecutiva para erigirse como un actor fundamental en la construcción del entramado político y social de la ciudad durante las últimas décadas. Con este gesto, el Ejecutivo no solo busca dar un nombre a una obra, sino anclar un símbolo de perseverancia política al esfuerzo colectivo por dotar a Río Grande de un espacio acuático a la altura de sus necesidades, prometiendo que, tras doce años de espera, el agua pronto comenzará a llenar un recinto que también deberá albergar la memoria de quien supo conducir los destinos de la ciudad.
