El retorno de la Virgen fue posible tras los esfuerzos del obispo castrense Monseñor Santiago Olivera y su par Inglés Paul James Mason, quienes concretaron la restitución de la Virgen del Lujan que acompañó a soldados argentinos durante la sustanciación del conflicto bélico.

La entrega se materializó en la basílica de San Pedro luego de la audiencia pública que se dio en la plaza del Vaticano. El Papa bendijo la figura a la vez que bendijo otra que fue ofrecida por la comitiva argentina a los británicos.
La Virgen arribó a Malvinas una semana después del desembarco argentino y permaneció en manos de nuestros soldados hasta el bombardeo de la base Malvinas, cuando fue tomada por los ingleses y conducida a la parroquia Saint Mary hasta el final del conflicto. Terminada la conflagración fue trasladada a la ciudad de Aldershot en gran Bretaña donde se erigió como monumento a las víctimas de la guerra.
