El presidente Javier Milei reiteró este lunes su intención de firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos en el transcurso de este año. Esta declaración se realizó durante una reunión con empresarios en el contexto de su gira en América del Norte para asistir a la asunción de Donald Trump. Analistas señalan que este movimiento podría conllevar una ruptura con el Mercosur y presenta desafíos debido a las políticas proteccionistas de la administración estadounidense. También advierten sobre la falta de complementariedad entre ambas economías. ¿Cuáles serán los siguientes pasos en este proceso?
El regreso de Donald Trump al poder despierta expectativas en el Gobierno que mostró en su primer año de gestión una política exterior de alineamiento automático con Estados Unidos. Al margen de que los lineamientos proteccionistas del flamante mandatario poco tienen que ver con el ideal libertario, la Casa Rosada se ilusiona con que la afinidad ideológica, el seguidismo y la apuesta que el propio Milei hizo por el republicano le traiga réditos.
Los desafíos que se plantean para la economía global: altos aranceles, inflación internacional, dólar fuerte, guerra comercial, emergencia energética, Argentina tiene sus propios objetivos para la relación bilateral. Y en materia económica hay dos que se destacan: el apoyo ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la firma de un tratado de libre comercio (TLC).
En el primer punto, la jugada es clara. Estados Unidos es el socio de mayor peso en el organismo y tiene el poder de veto. Difícilmente algo se decida sin su aval. Argentina quiere fondos por encima de los casi u$s45.000 millones que ya le debe al FMI. Además, los quiere rápido y con pocas condiciones.
A pesar de los cuestionamientos que el staff hace a la política cambiaria, es decir al cepo y a la apreciación del peso, entre los veteranos que trabajaron con el organismo, hay coincidencia en que un llamado de la Casa Blanca podría destrabar la situación.
