Bajo consignas antifascistas, antirracistas, antipatriarcales y transfeministas, la manifestación recorrió las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país, reclamando por derechos y visibilizando las luchas de las mujeres y diversidades.
Este sábado 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, miles de personas se congregaron en las inmediaciones de la Plaza de Mayo para participar de la tradicional marcha del 8M. Desde allí, las manifestantes se dirigieron hacia el Congreso de la Nación, en una jornada cargada de reclamos, consignas y un fuerte mensaje de lucha contra las desigualdades. La convocatoria no solo se limitó a la capital argentina, sino que también se replicó en diversas provincias del país, consolidando un movimiento que trasciende fronteras y se enmarca en un Paro Internacional Transfeminista.
La movilización de este año mantuvo su continuidad con la masiva protesta del 1º de febrero, que ya había reunido a miles bajo las banderas del antifascismo, el antirracismo y la defensa de los derechos LGBTIQ+. Este 8M se consolidó como un espacio de resistencia contra el patriarcado, el capitalismo y todas las formas de opresión, reafirmando su carácter transfeminista y su compromiso con la diversidad.
Las consignas que marcaron la marcha
Desde la Asamblea Antifascista LGBTIQ+, los organizadores explicaron los ejes centrales que dieron forma a la convocatoria de este año. La marcha se definió como:
- Antifascista: “Este pueblo no va a tolerar que se convierta a los pueblos originarios en terroristas”, afirmaron. Además, denunciaron la estigmatización de grupos vulnerables y las políticas eugenésicas que afectan a jubilados, personas con discapacidad, enfermos y aquellos en situación de calle o privados de su libertad. “Todas las vidas importan”, remarcaron con firmeza.
- Antirracista: “El colonialismo nunca se fue”, señalaron, criticando la racialización y el negacionismo histórico que invisibiliza a las comunidades afro e indígenas. “Es necesaria una sociedad antirracista para tomar conciencia de la inequidad que afecta a millones”, enfatizaron.
- Antipatriarcal: “A la violencia que mata dentro de las casas cerradas no volvemos más”, declararon. También rechazaron el trabajo no remunerado que implica las tareas de cuidado, la falta de acceso a la jubilación y las dobles y triples jornadas laborales. “Decidimos sobre nuestros proyectos de vida y nuestra capacidad reproductiva. ¡El patriarcado se va a caer!”, exclamaron.
- Transfeminista: “Frente a la estafa y el saqueo de los bienes comunes, no puede haber resistencia efectiva fragmentada”, sostuvieron. “Nos componemos en la real heterogeneidad de las existencias, cuerpos y afectos. En el mundo que queremos, tenemos que estar todas, todes, todos”, concluyeron.
Un movimiento que crece
La marcha del 8M no solo fue un espacio de reclamo, sino también de celebración y unión. Las calles se llenaron de colores, carteles y consignas que reflejaban la diversidad de luchas y demandas. Fotógrafos como Kaloian Santos Cabrera capturaron momentos emblemáticos de la jornada, inmortalizando la fuerza y la determinación de quienes alzaron su voz por un futuro más justo e igualitario.
Este 8M reafirmó su compromiso con la construcción de una sociedad libre de opresiones, donde todas las voces sean escuchadas y todas las existencias sean valoradas. La lucha continúa, y cada paso dado en las calles es un avance hacia un mundo más inclusivo y equitativo.
