Daniel Rivarola, secretario general del Centro de Empleados de Comercio, analizó el impacto del paro en el sector: temor a represalias, inflación «maquillada» y remarcaciones sistemáticas en supermercados. «La gente sabe que los números oficiales no reflejan lo que vive», aseguró en relación a la inflación.
En el marco del paro nacional convocado para este miércoles, el sector comercial presenta una adhesión desigual, marcada por la precariedad laboral y el miedo a las represalias patronales. Daniel Rivarola, secretario general del Centro de Empleados de Comercio, abordó las complejidades de un rubro donde conviven grandes cadenas con pequeños locales y donde, según afirmó, «la inflación real en alimentos ronda el 10%, muy lejos del 2% oficial».
Rivarola destacó que el acatamiento es «disparejo». Mientras en supermercados y mayoristas —con mayor concentración de trabajadores y presencia sindical— la adhesión es parcial, en pequeños comercios la situación es crítica: «Muchos empleados no pueden parar por temor al despido. Hay locales con solo uno o dos trabajadores que hoy abrieron con el dueño».
El dirigente señaló la falta de controles estatales como un agravante: «Hay mucho empleo no registrado. Algunos cuidamos el recibo de sueldo porque es un privilegio». Además, criticó los mensajes mediáticos que, de forma «subliminal», desalientan la protesta: «Te dicen ‘no parés, no te conviene’, pero la necesidad está».
Sobre el aumento de precios, Rivarola fue contundente: «Los empleados de comercio sabemos que la inflación publicada es mentirosa. Si mirás la canasta alimentaria, los números son brutales». Reveló una práctica extendida en supermercados: «Los martes y jueves se remarca, siempre para arriba. La única ‘bajada’ es el 2×1, que en realidad es un ajuste encubierto para compensar subidas previas».
Antes de sumarse a la columna sindical, Rivarola adelantó que evaluarán el impacto real del paro en asamblea. «Cada sector tiene su lógica. Nosotros tendremos presencia callejera, pero muchos trabajadores no podrán sumarse», admitió.
«La gente solo gasta en comida, y ahí la inflación es del 10%. Eso no lo discute nadie», cerró.
