Tras las contundentes declaraciones del Secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, el Jefe de Gabinete argentino matizó los términos del entendimiento, desmintiendo que exista un compromiso para desplazar al gigante asiático. La aclaración se produce en el marco de la formalización de un «swap» por 20.000 millones de dólares.
En un giro que matiza el discurso proveniente de Washington, el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, restó importancia este viernes a la posibilidad de que el reciente acuerdo financiero con el Tesoro de los Estados Unidos conlleve la exclusión de China de la Argentina. El funcionario se distanció explícitamente de las afirmaciones realizadas por su par norteamericano, asegurando en declaraciones a medios radiales que no considera que alejar a la nación asiática sea una componente del entendimiento bilateral.
De este modo, el ministro buscó atenuar el impacto de las contundentes expresiones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien en una entrevista televisiva había manifestado que el presidente Javier Milei posee un firme compromiso para remover la influencia china del territorio argentino. Bessent había elogiado la gestión del mandatario argentino, enmarcando su visita a la Casa Blanca de la próxima semana dentro de una alianza estratégica y afirmando sin ambages dicho objetivo.
El contrapunto se produce en horas cruciales, inmediatamente después de que el gobierno de los Estados Unidos hiciera pública la oficialización de un acuerdo de «swap» de divisas por un monto de veinte mil millones de dólares con el Banco Central de la República Argentina. Esta medida de alto impacto, confirmada por el propio Bessent tras una serie de reuniones en la capital norteamericana, tiene como propósito central fortalecer las reservas internacionales de la Argentina y proporcionar un respiro fundamental al plan económico que conduce el ministro Luis Caputo.
En un comunicado oficial, la cartera financiera estadounidense destacó que la operación ya se encuentra en marcha y subrayó su disposición a adoptar todas las medidas excepcionales que se consideren indispensables para garantizar la estabilidad de los mercados. Esta inyección de liquidez marca un hito en la relación económica bilateral, aunque las divergencias en las declaraciones posteriores dejan entrever matices significativos en la interpretación de los alcances políticos y estratégicos de este nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países.
