En una semana de controles vehiculares exhaustivos al cierre del año, las autoridades municipales no solo verificaron cientos de automóviles, sino que también sancionaron severamente conductores que pusieron en riesgo la seguridad vial.
En un despliegue de fiscalización que buscó reforzar la seguridad durante las jornadas previas al cambio de año, agentes de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Río Grande ejecutaron una serie de rigurosos operativos sobre las calles de la ciudad. El balance final arrojó que más de 660 automotores fueron sometidos a inspección, una cifra que refleja el amplio alcance de la medida preventiva.
Fruto de esta campaña, las autoridades procedieron a labrar 55 actas de infracción, documentando una variedad de transgresiones a la ley de tránsito. Entre las faltas más recurrentes se identificaron la circulación sin la documentación reglamentaria en orden, la utilización de teléfonos móviles mientras se conduce, el estacionamiento en lugares prohibidos y la ejecución de maniobras temerarias que comprometieron la integridad del resto de los usuarios de la vía pública.
No obstante, el dato más alarmante provino de los controles de alcoholemia. Un total de trece conductores arrojaron resultados positivos en los tests etílicos realizados, una circunstancia que activó de inmediato el protocolo establecido por la legislación. En cumplimiento estricto de la normativa, los vehículos pertenecientes a estos automovilistas fueron retenidos de manera preventiva, una acción que busca sancionar con firmeza esta grave contravención y disuadir su repetición.
El operativo, concentrado en la última semana de diciembre, puso de manifiesto el compromiso de la cartera de Tránsito por vigilar el estricto acatamiento de las normas en un período tradicionalmente asociado a un incremento en la movilidad y a celebraciones. Las autoridades municipales hicieron hincapié en que estas acciones tienen un carácter permanente y preventivo, con el objetivo último de salvaguardar la vida de peatones y conductores en el espacio público. Se anticipó, además, que los esfuerzos de control y concientización se mantendrán durante todo el verano, promoviendo una cultura de responsabilidad al volante.
