La medida, que regirá desde este jueves, provocó reacciones opuestas: el Ejecutivo nacional celebra un descenso de hasta el 30% en dispositivos, mientras que Tierra del Fuego alerta sobre un golpe a su industria tecnológica.
El Gobierno nacional formalizó este miércoles la eliminación total de los aranceles a la importación de teléfonos celulares, una disposición que entrará en vigencia a partir de este jueves con el objetivo declarado de reducir costos para los consumidores e incrementar la competencia en el mercado. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, celebró la iniciativa bajo la consigna «Menos impuestos, más competencia y mejores precios para todos».
La determinación fue establecida mediante un decreto que argumenta que la medida «mejorará las condiciones de oferta de los bienes objeto de la medida, reducirá los precios de mercado y facilitará, consecuentemente, el acceso de los consumidores a dichos productos, promoviendo la inclusión digital y el desarrollo tecnológico». La normativa consolida una reducción progresiva que comenzó el año pasado, cuando el arancel se ubicó en un 9,5%, hasta su supresión completa.
Desde el Ministerio de Economía, que encabeza Luis Caputo, se enmarcó la decisión dentro del «compromiso de bajar impuestos y facilitar el acceso a la tecnología». El funcionario aseguró que, desde la primera rebaja arancelaria aplicada en mayo del año pasado, los valores de los celulares ya registraron descensos de entre el 25% y el 35% según marcas y modelos.
Según estimaciones oficiales, los precios de los dispositivos importados –incluidos modelos premium como los iPhone más recientes y las líneas avanzadas de Samsung– podrían experimentar una caída acumulada de hasta el 30%. Distribuidores autorizados anticipan que la baja inmediata rondaría el 19%. A modo ilustrativo, un iPhone 16 Pro Max de 256 GB, que actualmente se ofrece en preventa a $4.199.999, o un iPhone 16 Plus de 512 GB a $4.999.999, podrían presentar valores sensiblemente inferiores en los próximos meses.
No obstante, la medida impacta de lleno en la provincia de Tierra del Fuego, histórica sede de la industria tecnológica nacional. El gobernador Gustavo Melella había advertido con anticipación que se avecinaba una eliminación total de los aranceles, vinculándola directamente a exigencias del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. «Lo veníamos advirtiendo: esta medida responde al acuerdo con el FMI, en el que se exigía eliminar los supuestos beneficios otorgados a nuestra provincia», manifestó el mandatario en la red social X.
Melella expresó su «profunda preocupación» no solo por la eliminación de los aranceles a la importación de teléfonos, sino también por la reducción de impuestos internos sobre televisores y aires acondicionados, medidas que calificó como «un golpe muy duro para la industria» fueguina. Este anuncio reabre el debate entre la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional y la protección de los polos productivos locales, en un contexto económico donde el acceso a la tecnología y el desarrollo industrial presentan tensiones de difícil resolución.
