El máximo consejo directivo del sindicalismo se reunirá este viernes para diseñar medidas de fuerza, que podrían incluir un paro nacional y protestas masivas. La central advierte que no permitirá la aprobación del proyecto oficial.
La Confederación General del Trabajo se encuentra inmersa en una intensa deliberación para concretar su respuesta ante la propuesta de reforma laboral impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei. En un clima de creciente tensión, el órgano máximo del movimiento obrero convocó a una asamblea decisiva que tendrá lugar este viernes en su emblemática sede de la calle Azopardo.
Más de medio centenar de organizaciones gremiales confirmaron su asistencia a la cita, cuya finalidad principal será trazar un plan de acción unificado en rechazo al proyecto oficial. Según trascendió en círculos sindicales, en la reunión se analizará la implementación de una escalada de conflictividad, contemplando la posibilidad de convocar a una huelga general acompañada de movilizaciones masivas en las calles.
Cristian Jerónimo, uno de los dirigentes al frente de la central, manifestó con contundencia la postura de la entidad. «No vamos a permitir que este proyecto avance tal como está», declaró el co-secretario general, quien además tildó la iniciativa gubernamental de «maliciosa». En sus declaraciones, Jerónimo argumentó que la reforma, lejos de cumplir con una supuesta modernización de las relaciones laborales, representa en realidad un desmantelamiento sistemático de garantías históricas conquistadas por los trabajadores, afectando tanto derechos individuales como colectivos.
La central no solo prepara la movilización en las calles, sino que también explora diversos recursos institucionales y legales para oponerse al avance legislativo del texto. La convocatoria se produce en un contexto político delicado, en vísperas del inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso, donde el oficialismo buscará convertir el proyecto en ley.
La definición que adopte la CGT este viernes marcará el rumbo del conflicto social en las próximas semanas, con la potencialidad de desencadenar un paro de vastas proporciones que pondría a prueba tanto la fortaleza del sindicalismo como la estrategia del gobierno nacional en su intento por transformar la legislación laboral argentina.
