Cuba implementa plan de emergencia ante crisis energética y presiones externas

Cuba implementa plan de emergencia ante crisis energética y presiones externas

El Gobierno anuncia racionamiento de combustibles y ajustes en el trabajo y la educación, mientras atribuye el desabastecimiento al bloqueo estadounidense y busca inspiración en las estrategias del Periodo Especial.

El Gobierno cubano ha puesto en marcha un paquete de medidas urgentes para enfrentar una crítica escasez de combustibles, una situación que atribuye directamente al bloqueo petrolero impuesto por Washington. Las disposiciones, que incluyen el racionamiento en la venta de carburantes, la promoción del teletrabajo y la adopción de modalidades semipresenciales en la educación universitaria, fueron aprobadas durante una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros y divulgadas a través de la televisión estatal.

En su alocución, el viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva, acompañado por los titulares de las carteras de Trabajo, Transporte y Educación, explicó que el Ejecutivo canalizará las reducidas existencias de combustible hacia los servicios básicos y las actividades económicas consideradas fundamentales, con especial énfasis en los sectores generadores de divisas como la industria turística. «No vamos a colapsar, porque el pueblo cubano no colapsa», declaró Pérez-Oliva, transmitiendo un mensaje de resistencia ante la adversidad.

Paralelamente, las autoridades facilitarán los procedimientos administrativos para que las empresas privadas con capacidad puedan importar sus propios suministros energéticos. Como parte de la estrategia para mitigar el impacto, el Estado también iniciará la distribución de paneles solares a trabajadores esenciales, así como a centros sociales y bancos, en un esfuerzo por diversificar las fuentes de energía.

Estas acciones operativas retoman el anuncio realizado días atrás por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien en un discurso televisado advirtió sobre la gravedad del momento. El mandatario señaló que el plan de emergencia se basará en las directrices establecidas durante el llamado Periodo Especial, la profunda crisis económica que siguió al derrumbe de la Unión Soviética, evocando la figura del expresidente Fidel Castro.

En este contexto, Díaz-Canel recuperó el concepto de la «opción cero», un estricto plan de supervivencia diseñado en la década de 1990 para un escenario de ausencia total de petróleo. Aquella estrategia incluía un racionamiento extremo, el recurso a la tracción animal, el uso de carbón vegetal y la priorización del transporte no motorizado, junto a un fuerte impulso a la autosuficiencia alimentaria. Precisamente, el viceprimer ministro Pérez-Oliva anunció que se fomentará el desarrollo de la agricultura urbana y familiar para contrarrestar la caída prevista en la producción agrícola, consecuencia de la falta de combustible para la maquinaria.

La actual crisis energética se arrastra desde mediados del año pasado, agravada por las recurrentes fallas en las obsoletas centrales termoeléctricas del país y la crónica falta de recursos financieros para adquirir combustibles en el mercado internacional. Sin embargo, el desabastecimiento se ha visto exacerbado recientemente por factores geopolíticos. La operación militar estadounidense en Caracas a principios de enero no solo privó a La Habana de un aliado estratégico, sino que también interrumpió un vital flujo de suministros energéticos.

Posteriormente, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre la isla mediante una orden ejecutiva fechada el 29 de enero, la cual amenaza con imponer sanciones arancelarias a cualquier nación que provea petróleo a Cuba. Esta combinación de vulnerabilidades internas y presiones externas ha llevado al gobierno cubano a decretar un estado de excepción energética, reviviendo prácticas de austeridad que muchos ciudadanos asociaban a un pasado que creían superado.

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