El histórico periodista y relator falleció a los 78 años tras atravesar complicaciones de salud. Su estilo revolucionó la manera de contar el fútbol en la televisión y dejó una huella profunda en generaciones de comunicadores deportivos.
El periodismo deportivo argentino atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse este lunes el fallecimiento de Lázaro Jaime Zilberman, reconocido por el público bajo su nombre artístico Marcelo Araujo, a los 78 años. La noticia generó una inmediata conmoción en el mundo de la comunicación y del deporte, ámbitos en los que su figura se convirtió durante décadas en una referencia ineludible.
El experimentado relator había sido internado en las últimas horas en el Hospital Italiano de Buenos Aires debido a un cuadro de salud complejo que requería atención médica especializada. Con el correr de los años su estado físico se había visto debilitado, especialmente desde 2021, cuando atravesó una infección por COVID-19 que dejó secuelas importantes en su organismo.
Araujo fue, sin lugar a dudas, uno de los narradores más influyentes que tuvo la televisión argentina, una voz que acompañó a millones de espectadores durante incontables transmisiones de fútbol. Su manera de relatar, intensa y apasionada, logró convertir cada encuentro en un espectáculo televisivo que trascendía lo meramente deportivo.
El cierre de una etapa en el relato futbolero
Durante años, Araujo se consolidó como la figura central del histórico programa “Fútbol de Primera”, ciclo que dominó la pantalla argentina durante décadas y que transformó la manera de consumir el fútbol por televisión. Desde ese espacio construyó un estilo propio que rompió con los esquemas tradicionales de la locución deportiva.
Su relato combinaba precisión informativa, dinamismo y un tono cercano al espectador, elementos que generaban una conexión directa con el público. Lejos del formalismo que predominaba en otras épocas, su manera de narrar incorporaba comentarios ágiles, observaciones espontáneas y una energía que mantenía en vilo a quienes seguían cada partido.
Junto al periodista Enrique Macaya Márquez, formó una de las sociedades más emblemáticas y duraderas de la televisión deportiva argentina. La dupla supo liderar durante años los niveles de audiencia de los domingos, convirtiéndose en un clásico para millones de fanáticos del fútbol.
La química entre ambos y la intensidad con la que Araujo conducía cada transmisión lograban dotar a los encuentros de ritmo, dramatismo y expectativa, cualidades que lo posicionaron como una voz de enorme peso dentro de los medios de comunicación.
Una trayectoria que dejó huella
Para colegas, especialistas y nuevas generaciones de periodistas, Marcelo Araujo fue uno de los relatores más significativos en la historia del periodismo deportivo nacional. Su aporte no se limitó a describir lo que ocurría dentro del campo de juego; también contribuyó a construir una forma particular de presentar el fútbol en televisión.
A lo largo de su extensa carrera, logró desarrollar una estética narrativa propia, en la que el espectáculo, la emoción y la intensidad del relato se convertían en protagonistas. Esa impronta influyó profundamente en quienes siguieron sus pasos, muchos de los cuales adoptaron su ritmo vertiginoso y su enfoque centrado en la pasión que despierta el deporte.
Con su partida, se apaga una de las voces más reconocibles del fútbol argentino. Sin embargo, su legado permanecerá vivo en la memoria de los aficionados y en el estilo de numerosos periodistas que crecieron escuchando sus relatos, confirmando que su impacto trascendió generaciones y dejó una marca imborrable en la historia de la televisión deportiva del país.
