El colapso del transporte alcanza su punto más crítico: usuarios atrapados entre la reducción de servicios y un nuevo tarifazo del 5%

El colapso del transporte alcanza su punto más crítico: usuarios atrapados entre la reducción de servicios y un nuevo tarifazo del 5%

La huelga de colectivos detonó una crisis que ya venía gestándose por la baja de frecuencias dispuesta por las empresas semanas atrás. En mayo, el boleto en el Área Metropolitana de Buenos Aires sufrirá otro incremento, mientras el transporte ya devora casi la mitad del gasto en servicios públicos de los hogares.

La jornada de este jueves amaneció teñida de caos y desesperación en el conurbano bonaerense y la Capital Federal. Barrios enteros permanecen aislados, los trabajadores recurren a servicios de transporte privado como Uber para no sacrificar el plus por presentismo, y los nodos de mayor concentración de pasajeros, tal como la terminal de Constitución, se encuentran desbordados. La medida de fuerza impulsada por los choferes terminó por hacer detonar la olla a presión que se había estado cocinando desde principios de abril, cuando las compañías del rubro decidieron mermar drásticamente la cantidad de unidades en circulación.

Sin embargo, el escenario adverso para los viajantes cotidianos no se detiene allí. De concretarse las proyecciones inflacionarias correspondientes a marzo, en apenas unas semanas se materializará una suba del 5 por ciento en el pasaje de los ómnibus que recorren el Área Metropolitana de Buenos Aires. Este nuevo golpe a los bolsillos se sumará a una ya extensa lista de sacrificios económicos que los ciudadanos deben afrontar a diario.

El mecanismo que rige en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma determina que los valores se reajusten mensualmente incorporando dos puntos porcentuales adicionales al último dato del índice de precios al consumidor difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Para marzo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado anticipa que la inflación trepará al 3 por ciento, la medición más elevada de los últimos doce meses. En consecuencia, si el Indec valida los cálculos privados durante la semana entrante, el quinto mes del año traerá consigo un encarecimiento del 5 por ciento.

En territorio bonaerense, el boleto mínimo para recorridos de hasta tres kilómetros se elevará a 914,86 pesos. Por su parte, las líneas que operan dentro de la Capital Federal alcanzarán un costo de 751 pesos. Es crucial remarcar que estos pisos arancelarios no reflejan la totalidad de los trayectos posibles. Por ejemplo, para una distancia que supere los tres kilómetros y llegue hasta los seis, los usuarios de la provincia deberán desembolsar por primera vez más de mil pesos, específicamente 1.019,16.

El transporte público se ha convertido en el componente más gravoso dentro de la factura de los servicios esenciales que afrontan las familias del AMBA. Según un relevamiento del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, este rubro concentra actualmente el 47 por ciento del gasto total en ese segmento. El estudio, elaborado con cifras de marzo y en un contexto de marcada disminución de la frecuencia de coches, señala que la movilidad experimentó una escalada cercana al mil por ciento desde la asunción de Javier Milei. Únicamente en el último mes, los traslados se encarecieron un 14,8 por ciento, empujados fundamentalmente por una alza del 16,3 por ciento en el valor del boleto de colectivos.

En términos concretos, una familia tipo necesita alrededor de 101.026 pesos mensuales para solventar sus desplazamientos, cuando doce meses atrás destinaba aproximadamente 59.370 pesos. Esta evolución responde directamente al traspaso de los costos a las tarifas, en un entorno caracterizado por la progresiva eliminación de los aportes estatales. Si se amplía la perspectiva hasta diciembre de 2023, la suba resulta todavía más abrumadora. En la Ciudad de Buenos Aires, el pasaje mínimo pasó de 52,96 pesos a 715,24 pesos en abril de 2026, lo que implica un incremento acumulado superior al 1.250 por ciento.

Justo en el pico más álgido de esta sangría económica es que se ejecutará la nueva revisión al alza de los boletos. Mientras tanto, las tensiones entre las compañeras de transporte y el Gobierno nacional por supuestas promesas incumplidas relativas a la remesa de subsidios, sumadas al feroz avance en el precio del gasoil, mantienen al sistema de movilidad colectiva en una situación límite. En las esquinas, la queja ciudadana se acelera al ritmo de las encuestas que llegan a la Casa Rosada, en un clima social que amenaza con estallar.

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