El Gobierno de La Libertad Avanza navega en aguas turbulentas: tres crisis simultáneas erosionan la figura de Milei

El Gobierno de La Libertad Avanza navega en aguas turbulentas: tres crisis simultáneas erosionan la figura de Milei

Una reciente medición de la consultora Zuban Córdoba revela que más del sesenta por ciento del electorado rechazaría hoy una eventual postulación del mandatario, mientras la economía no despega, el oficialismo se resquebraja internamente y los escándalos judiciales sacuden al Gabinete.

El horizonte político para la administración de La Libertad Avanza se presenta cada vez más tormentoso. La gestión que encabeza Javier Milei atraviesa una coyuntura particularmente delicada, producto de la confluencia de tres dimensiones conflictivas que se alimentan mutuamente: la económica, la interna y la judicial. Este cóctel explosivo ya comienza a reflejarse con crudeza en los sondeos de opinión, donde la imagen del líder libertario evidencia un desgaste significativo de cara a una potencial reelección.

De acuerdo con el último relevamiento efectuado por la firma Zuban Córdoba, al cual accedió este medio, un contundente 60,7 por ciento de los consultados manifestó que no depositaría su sufragio en favor de Milei si los comicios fuesen convocados en el presente. Solamente un 29,4 por ciento se inclinaría por respaldar al actual ocupante de la Casa Rosada, mientras que el restante 10 por ciento permanece indeciso. La muestra, recolectada entre el primero y el tres de abril último, abarcó a 2200 personas y arroja señales inequívocas acerca de la fragilidad del respaldo popular al proyecto libertario.

El rechazo al mandatario, según pormenorizan los datos recabados por la consultora, se encuentra sólidamente anclado en la experiencia concreta de su paso por el poder. La principal causa esgrimida por los encuestados es “la mala gestión económica”, un factor que concentra el 47 por ciento de las menciones. En segundo orden, con un 24,7 por ciento, aparece “el incumplimiento de las promesas electorales”, aquellas banderas con las que Milei conquistó la atención pública durante la campaña. En tercer lugar, los analistas advierten una escalada preocupante en la incidencia de aspectos reputacionales vinculados a presuntos hechos de corrupción, señalados por el 21,5 por ciento de los consultados.

Este último dato, explican los especialistas de Zuban Córdoba, dialoga directamente con el impacto mediático de las controversias más recientes, que han contribuido a erosionar la credibilidad del oficialismo incluso más allá de su núcleo de seguidores más férreos. Los casos que salpican al gobierno —desde el polémico episodio de la criptomoneda Libra hasta las denuncias vinculadas a la empresa Andis, sin olvidar el expediente que compromete al propio portavoz presidencial— generan un malestar social creciente que ya se traduce en números adversos para la administración.

Justamente el nombre de Manuel Adorni, actual vocero y hombre de confianza del Presidente, ocupa un lugar central en las turbulencias judiciales que sacuden al oficialismo. Si bien la encuesta fue realizada antes de que el caso alcanzara su punto más álgido de exposición pública, en los próximos días se esperan novedades de relevancia. Entre el lunes y el miércoles de esta semana, en los tribunales de Comodoro Py declararán en calidad de testigos las cuatro mujeres que, según consta en la investigación, le habrían prestado dinero a Adorni para la adquisición de dos viviendas en tiempos recientes. Dos de ellas están citadas para el lunes y las restantes para el miércoles.

Paralelamente, la interna del espacio libertario no ofrece tregua. Karina Milei, hermana del Presidente y figura con creciente poder dentro del armado político, mantiene firme su propósito de sostener a Adorni al frente de la jefatura de Gabinete, un cargo que el vocero aún no ocupa formalmente pero al cual aspira. Sin embargo, esta intención choca con la realidad palaciega: la mayoría de los funcionarios de alto rango se niega a salir a defender al portavoz en los medios de comunicación. Tras bambalinas, lejos de los micrófonos y las cámaras, los pedidos de cambios se multiplican entre los propios integrantes del gobierno, que ven con preocupación cómo los escándalos salpican sin distinción a todo el arco oficialista.

Mientras tanto, la economía doméstica no logra repuntar y los indicadores macrosectoriales siguen dibujando un panorama sombrío. En la semana que comienza, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer la cifra correspondiente a la inflación de marzo, una medición que, según todas las previsiones, volvería a ubicarse por encima de los registros de los meses precedentes. En febrero, el índice de precios al consumidor alcanzó el 2,9 por ciento, consolidándose como el noveno mes consecutivo de alza. Pero el diagnóstico no se agota en la carestía de vida: también se verifican retrocesos en la producción industrial y en la actividad de la construcción, entre otros rubros estratégicos, mientras que los salarios de la mayoría de los trabajadores siguen muy lejos de poder ganarle la carrera a la inflación.

Ante este escenario de desencanto generalizado, la consultora procuró indagar también en las preferencias alternativas del electorado. Entre aquellos que rechazan la figura de Milei, un 48,2 por ciento manifestó que apoyaría una alianza amplia entre varios partidos con el objetivo de derrotar al actual mandatario en las urnas. Asimismo, un 46,4 por ciento se inclinaría por votar a un espacio de centro que se presente como “más moderado” en sus propuestas. Pero quizás el dato más revelador de todo el relevamiento sea otro: un contundente 62,4 por ciento de los consultados considera que la Argentina “necesita un candidato nuevo que no esté vinculado con ninguno de los partidos actuales”. Esta percepción sugiere que los números negativos para Milei no se traducirían automáticamente en un beneficio para el peronismo ni para las fuerzas tradicionales, sino que abren un interrogante sobre la posible emergencia de liderazgos frescos, aún inexplorados.

Frente a este cúmulo de evidencias adversas, el ánimo del Presidente oscila entre la preocupación y la irritación. Milei sigue de cerca las encuestas que le arrojan resultados desfavorables y ha decidido canalizar su malestar descargando su furia contra las propias firmas que las realizan. El sábado último, el mandatario compartió en sus redes sociales un mensaje del diputado Bertie Benegas Lynch, en el que se afirmaba que distintos medios y periodistas “vienen empujando falsedades de la encuestadora pro-Massa de Raúl Timerman y la de Shila Vilker que, la primera vez que escuché en TV, pensé que era candidata K”. Milei acompañó la publicación con un comentario lapidario: “Delincuentes a sueldo. Uno peruKa rabioso, la otra pasada de zurda. Obviamente, siempre con preguntas sesgadas para satisfacer el apetito antiliberal”.

Sin embargo, más allá del enojo exhibido contra los encuestadores, el jueves de la semana pasada el propio Presidente se vio forzado a publicar un extenso texto en la misma plataforma, titulado “Primero los datos”, en el cual no le quedó alternativa que admitir con honestidad intelectual que “estos últimos meses fueron duros”. A renglón seguido, intentó matizar: “estamos mejor, ahora ¿eso significa que todos están mejor? No. Sería intelectualmente deshonesto afirmarlo”. Para cerrar su descargo, el mandatario echó la culpa de todos los males de su administración al periodismo y a “los kukas”, en una maniobra discursiva que busca reinstalar la clásica grieta como cobertura de las dificultades propias.

Lo cierto es que el termómetro social marca fiebre para La Libertad Avanza. El rechazo a una eventual reelección de Milei supera holgadamente el sesenta por ciento, y dentro del propio electorado que votó al actual Presidente aparecen señales inequívocas de desgaste: un 33,9 por ciento declara haber reducido o retirado su apoyo, fundamentalmente por la situación económica (47,7 por ciento), aunque también por factores vinculados a la credibilidad, como las promesas incumplidas (18,9) y las percepciones de corrupción (12,7). La pregunta que flota en el aire es si el gobierno alcanzará a revertir estas tendencias antes de que se consoliden definitivamente, o si, por el contrario, el desgaste continuará profundizándose hasta tornar irreversible el alejamiento de las urnas. Por lo pronto, los números cantan y su melodía es, para el oficialismo, decididamente disonante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *