En una mega operativo contra el crimen trasandino, las fuerzas federales ejecutaron una docena de allanamientos en Río Grande y Ushuaia, donde incautaron más de 100 mil dólares, un arsenal, terminales de pago y una abultada cantidad de cigarrillos listos para ser trasladados ilegalmente hacia Chile.
En el extremo austral del continente, un operativo de envergadura sin precedentes permitió a las autoridades argentinas desarticular una organización delictiva de raigambre transnacional que se dedicaba al tráfico ilegal de mercadería con destino a la vecina República de Chile. El procedimiento, desplegado contra el contrabando en la provincia de Tierra del Fuego, significó un duro revés para una estructura que supo combinar el acopio clandestino de productos con un sofisticado esquema de recaudación apoyado en la tecnología de pago electrónico.
Fuentes oficiales del Ministerio de Seguridad de la Nación precisaron que la pesquisa comenzó a gestarse a partir de una investigación profunda que permitió develar los entresijos de una banda que operaba con una fachada de aparente normalidad. Lo novedoso del caso radicó en la utilización, por parte de los delincuentes, de terminales posnet para cobrar transacciones vinculadas al tráfico fronterizo, un método que buscaba eludir los controles tradicionales y agilizar el flujo ilegal de bienes hacia el país trasandino.
La Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales, con asiento en las ciudades de Río Grande y Ushuaia, tomó la posta investigativa bajo las directrices impartidas por el Juzgado Federal de Garantías de Primera Instancia. El corazón del dispositivo tuvo como escenario principal a Río Grande, donde los agentes concretaron doce órdenes de allanamiento ejecutadas de manera sincronizada por efectivos de la fuerza nacional, la Policía Federal Argentina (PFA) y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
El resultado del despliegue arrojó cifras contundentes. Los uniformados decomisaron una suma que sobrepasa los cien mil dólares estadounidenses, a lo que se sumaron más de seis millones de pesos en efectivo y una cartera de valores materializada en cheques que se eleva a treinta y cuatro millones de pesos. Este botín financiero evidencia la alta capacidad de facturación de la red ilícita, que manejaba volúmenes de dinero propios de una empresa formal.
Pero el patrimonio incautado no se limitó al dinero en efectivo. En el marco de los allanamientos, las fuerzas de seguridad también secuestraron un fusil Máuser, una carabina y municiones de calibre 9 milímetros, lo que introduce un elemento de peligrosidad mayúsculo a la causa. A ese arsenal se sumaron trece dispositivos posnet, dieciséis computadoras portátiles y quince teléfonos celulares, todos ellos empleados como herramientas clave para la pata financiera y comunicacional del negocio clandestino.
La mercadería lista para el cruce ilegal no tardó en aparecer. Los pesquisas detectaron más de siete mil quinientos atados de cigarrillos preparados para ser trasladados hacia Chile, junto con medio kilogramo de marihuana, lo que agrega un componente de narcotráfico a la compleja trama delictiva. Para sustentar el movimiento logístico, la organización contaba con una flota propia de vehículos, de la cual se incautó un utilitario Renault Kangoo que habría sido utilizado en múltiples operaciones de contrabando.
Como resultado final de la ofensiva judicial, cinco individuos quedaron formalmente vinculados al expediente y colocados bajo la lupa de la Justicia Federal. En tanto, los peritos analizan minuciosamente los dispositivos de almacenamiento informático y toda la documentación secuestrada, con el objetivo de determinar el alcance real de esta red de contrabando y desbaratar posibles ramificaciones aún activas en la región patagónica.
