Un Boca de recambio se impuso ante Central Córdoba y escaló en lo más alto de su zona

Un Boca de recambio se impuso ante Central Córdoba y escaló en lo más alto de su zona

Con una alineación plagada de alternativas, el conjunto dirigido por Claudio Úbeda cumplió su cometido en Santiago del Estero, donde venció por 2 a 1 al conjunto local. Alan Velasco y Milton Giménez anotaron para la visita, mientras que Michael Santos descontó para el dueño de casa. El triunfo le permite al Xeneize alcanzar las treinta unidades y ubicarse entre los protagonistas del Grupo A, aunque su atención inmediata volverá a girar hacia la Copa Libertadores.

El conjunto de la Ribera saldó con éxito su compromiso rezagado por la novena jornada del Torneo Apertura, al imponerse con autoridad aunque sin desplegar todo su potencial, ante el dueño de casa en el escenario conocido como Madre de Ciudades. La particularidad de la noche santiagueña residió en la composición del once inicial visitante, ya que el entrenador Claudio Úbeda optó por preservar a varias de sus piezas habituales y dar lugar a futbolistas que hasta aquí contaban con escasos minutos. Pese a esa decisión estratégica, el rendimiento colectivo no decayó y los objetivos se cumplieron sin mayores sobresaltos, más allá de un breve período de zozobra en la etapa complementaria.

El primer capítulo del encuentro encontró a los de amarillo y azul ejerciendo un dominio casi absoluto sobre el balón y las acciones ofensivas. La apertura del marcador se produjo cerca del cierre de aquella mitad inicial, precisamente a los cuarenta y tres minutos, cuando Alan Velasco tomó la pelota tras un despeje derivado de una acción colectiva iniciada por Belmonte. El ex Independiente se perfiló desde el sector izquierdo del área rival y disparó con violencia; el esférico impactó en el pie de Fernando Martínez, modificando su trayectoria lo suficiente como para desairar al guardameta Aguerre, quien había volado hacia el palo contrario. La diana generó una celebración medida, porque el réferi debió validar la jugada tras corroborar la inexistencia de infracción previa.

Apenas ciento veinte segundos más tarde, la ventaja se expandió hasta convertir la diferencia en un abismo temporal. Una veloz incursión por el flanco derecho del ataque boquense, protagonizada por el veloz Zeballos, desembocó en un centro rasante y preciso hacia el corazón del área. Allí, Milton Giménez apareció sin oposición y, con un toque sencillo pero letal, empujó la pelota al fondo de la red. Lo llamativo del caso es que el mismo delantero había visto anular una conquista instantes antes por una posición adelantada detectada mediante la intervención del VAR, por lo que su revancha llegó con la contundencia que los triunfadores suelen exhibir.

La etapa final presentó una fisonomía más equilibrada, fundamentalmente porque el combinado local, estimulado por la necesidad de revertir el resultado y ante su público, se lanzó con decisión en procura del descuento. Ese golpe de gracia parcial llegó por intermedio del ariete uruguayo Michael Santos, quien capitalizó una jugada preparada desde un tiro libre ejecutado por Casermeiro. El centro llegó al segundo palo, donde Maciel conectó un cabezazo que derivó hacia el centro del área chica, y allí Santos, exdelantero de Vélez Sarsfield, concretó la definición que encendió una pequeña alarma en las filas visitantes y devolvió la incertidumbre al marcador.

Lejos de replegarse especulando con la renta mínima, Boca buscó liquidar el pleito mediante rápidas transiciones. La más clara de esas oportunidades tuvo como protagonista a Merentiel, quien había ingresado minutos antes desde el banco de relevos. El atacante dispuso de dos situaciones mano a mano frente al arquero Aguerre, pero en ambas ocasiones su definición careció de la precisión necesaria para aumentar la diferencia. El paraguayo Romero también exigió al portero local con un remate que se marchó apenas rozando el poste izquierdo. Pese a esos errores, el equipo de Úbeda supo administrar la ventaja sin que el corazón del partido latiera con sobresaltos extremos.

Con este resultado positivo, los de la Ribera acumulan treinta unidades en la Zona A del certamen doméstico, lo que les permite asomarse en los lugares privilegiados de la tabla. Sin embargo, la celebración tendrá un margen brevísimo porque el cronograma inmediato impone un cambio de frente hacia la competencia internacional. El próximo martes, desde las veintiuna horas, el Xeneize deberá trasladarse hasta Guayaquil para medirse con Barcelona SC en el estadio Banco Pichincha, por la cuarta jornada del Grupo D de la Copa Libertadores, certamen en el que necesita sumar para no comprometer sus aspiraciones de avanzar a la siguiente fase.

En la vereda opuesta, el combinado dirigido por Lucas Pusineri cierra un semestre inicial más que discreto. La derrota lo deja asentado en el antepenúltimo puesto de su zona, con apenas dieciséis puntos, a cinco unidades del último clasificado, Deportivo Riestra. La producción del equipo santiagueño, que jamás logró inquietar seriamente la superioridad planteada por su adversario más allá del fugaz descuento, refleja las limitaciones de una campaña que se encamina a un cierre sin mayores alegrías. Allí, en esa diferencia abismal entre un protagonista que mira hacia la cima y otro que se debate en la medianía, quedó resumido el espíritu de una noche donde Boca cumplió con los deberes, aunque con la mente ya cruzando el océano hacia nuevos desafíos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *