El combinado nacional ultima su puesta a punto en Kansas, entre dos ciudades hermanadas por el nombre pero separadas por un río, mientras el cuerpo técnico respira aliviado por la evolución de varios internacionales y se prepara para un amistoso a puertas abiertas.
A poco más de una semana del estreno mundialista ante Argelia, fijado para el 16 de junio, el combinado argentino continúa con su puesta a punto en la región del Medio Oeste estadounidense, donde las expectativas crecen al mismo ritmo que las buenas noticias en el plano físico. La delegación que conduce Lionel Scaloni ha encontrado en Kansas un remanso de trabajo silencioso pero exigente, lejos del bullicio de las grandes urbes, aunque con un detalle geográfico singular: el centro de entrenamiento se erige en la margen homónima del estado de Kansas, mientras que el alojamiento del plantel se ubica en la ciudad vecina de Kansas City, ya en territorio de Misuri. Esta dualidad urbana, atravesada por la confluencia de los ríos Misuri y Kansas, no ha sido obstámeno para que la rutina se imponga con disciplina militar. La franja horaria marca dos horas menos que en la Argentina, por lo que cuando en Buenos Aires son las 19.30, el seleccionado saldrá a la cancha en el estado de Kansas para una nueva práctica que, en esta ocasión, abrirá sus puertas a la prensa y a un reducido número de espectadores.
El escenario elegido no es casual: el calor sofocante y la humedad característica de la zona obligan a los cuerpos técnicos a ingeniar estrategias para preservar la energía de los futbolistas. Tal como había anticipado Roberto Ayala, uno de los colaboradores más cercanos a Scaloni, las sesiones de entrenamiento comienzan recién cuando el sol empieza a ceder su imperio en el horizonte. Bajo esa luz anaranjada y tibia, el conjunto albiceleste desplegará su repertorio táctico este sábado, con la mira puesta en el encuentro amistoso frente a Honduras, una prueba que servirá como termómetro antes del desafío mayor en la cita ecuménica del fútbol. Los cronistas acreditados podrán presenciar únicamente los primeros quince minutos de la jornada preparatoria, un fragmento breve pero suficiente para captar las sensaciones reinantes en un vestuario que respira optimismo contenido.
El parte médico, sin dudas, es el capítulo más alentador de esta travesía. Más allá de que Lionel Scaloni ha decidido no exponer a ninguno de sus hombres en los compromisos de preparación, lo cierto es que las dolencias que preocuparon en la etapa previa comienzan a quedar atrás. Tres de los habituales titulares ya recibieron el alta médica: el defensor Cristian Romero, el delantero Julián Álvarez y el versátil Nicolás González han sido habilitados para sumarse a la carga normal de trabajos. No obstante, la comisión médica aún mantiene en observación a Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Emiliano Martínez, Lionel Messi y Leandro Paredes, cuyas evoluciones son monitoreadas con lupa. En las redes sociales, sin embargo, circuló un video que encendió la esperanza de los hinchas: el arquero conocido como Dibu fue captado en un intercambio con un seguidor, al que le gritó con una mezcla de convicción y deseo: “Estoy muy bien. Llego, llego”. La imagen, replicada con rapidez, sumó un matiz más a la confianza que también expresó el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, quien no dudó en difundir una fotografía junto al guardameta.
En cuanto al once que Scaloni podría disponer para el ensayo ante los centroamericanos, todo indica que se tratará de una formación semialternativa, una oportunidad de oro para que los hombres con menos rodaje muestren sus credenciales. El posible dibujo táctico incluiría a Gerónimo Rulli bajo los tres palos; una línea defensiva compuesta por Agustín Capaldo, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico; un mediocampo con Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; mientras que la delantera sería comandada por Giovanni Simeone, Thiago Almada y Lautaro Martínez. Sin apuestas mayores, pero con la certeza de que cada minuto de fútbol servirá para aceitar mecanismos y disipar fantasmas, la Scaloneta sigue su marcha inexorable hacia el gran debut. Kansas, con sus dos caras y sus ríos como testigos, se ha convertido en la antesala perfecta para una ilusión que no conoce fronteras.
