El cotitular de la central obrera, Jorge Sola, confirmó la medida de fuerza contra el Gobierno de Javier Milei, al tiempo que cuestionó la propuesta empresarial de un aumento de apenas $6.800, equivalente a “un kilo de pan”. La organización sindical advierte sobre la destrucción de empleo en las PYMEs y la pérdida del poder adquisitivo, mientras crece la expectativa por la visita del papa León XIV al país.
En un nuevo capítulo de tensión entre el movimiento obrero organizado y el Poder Ejecutivo, la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió endurecer su postura tras el estancamiento de las conversaciones en el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Jorge Sola, uno de los referentes máximos de la central sindical, confirmó que se llevará adelante “un paro y una marcha general” en repudio a las políticas económicas impulsadas por la administración libertaria. El dirigente sindical enfatizó que la medida busca “darle solución a los intereses de los laburantes” y puso el acento en la “calamitosa caída de empleo en las PYMEs”, un sector que, según denunció, atraviesa una de sus peores crisis en décadas.
La decisión de convocar a una nueva protesta masiva se produce luego de que el encuentro virtual convocado por el Ministerio de Capital Humano fuera calificado por la CGT como una mera “puesta en escena”, carente de voluntad real de diálogo. “Sin diálogo genuino no hay acuerdo posible”, sentenció Sola, quien además remarcó que el salario mínimo experimenta “una caída absoluta desde 2011”. En esa línea, arremetió contra la oferta de los representantes empresariales, que propusieron un incremento de $6.800, monto que el sindicalista comparó con el valor de “un kilo de pan”. Frente a esa cifra, la CGT elevó su reclamo hasta situar el piso salarial en $993.000, una suma que, a su juicio, se aproxima a lo necesario para cubrir la Canasta Básica Total y recuperar el poder adquisitivo perdido.
Hasta el momento, la central obrera ha protagonizado cuatro paros generales contra la gestión de Javier Milei, el más reciente en febrero de este año, cuyo eje fue el rechazo a la reforma laboral que finalmente obtuvo sanción parlamentaria. Ahora, la nueva medida de fuerza se inscribe en un contexto de creciente malestar social, agravado por la persistente inflación y la recesión económica. Si bien Sola admitió que “el paro indeterminado no resuelve los problemas de fondo”, defendió la necesidad de “armar un frente amplio” que permita “sentar una base sobre qué se necesita para quien gobierne el año que viene”, en un claro mensaje de cara al próximo ciclo electoral.
El reclamo sindical no se limita al terreno salarial. Cristian Jerónimo, otro de los cotitulares de la CGT, cruzó duramente al presidente Milei por sus declaraciones acerca de los endeudados que, según el mandatario, adquirieron televisores para seguir el Mundial. “Es una locura. A uno le asusta que vivan en una realidad paralela. Les toca hacerse cargo”, disparó el dirigente en diálogo con Radio Con Vos, y subrayó que, más allá de las diferencias ideológicas, “el presidente tiene que gobernar para los 47 millones de argentinos”. Jerónimo también cuestionó al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien celebró en redes sociales la presunta creación de más de 500.000 puestos de trabajo durante la gestión libertaria. “No solo no se generan empleos, sino que se destruyeron 180.000, cerraron más de 30.000 empresas y lo único que sucede es que los pocos sectores que aún generan trabajo los derivan a la informalidad, sin derechos ni condiciones laborales”, sentenció.
En medio de este escenario de confrontación, la CGT depositó una leve expectativa en la visita del papa León XIV a la Argentina, confirmada por el Vaticano para los días 8 al 11 de noviembre. El Sumo Pontífice recorrerá la ciudad de Buenos Aires, la provincia de Córdoba y la localidad de Luján, en un itinerario que despierta esperanzas en diversos sectores sociales. Sola manifestó que “da esperanza que la visita del Papa haga reflexionar al Gobierno”, aunque sin perder de vista el reclamo de fondo. La central obrera insiste en que el deterioro de los ingresos y la pérdida de derechos laborales exigen respuestas urgentes, y advierte que la paciencia del movimiento sindical tiene un límite. Con el paro general ya anunciado, el pulso entre el oficialismo y las organizaciones gremiales se intensifica, mientras el país observa con atención los pasos de un conflicto que promete marcar la agenda política de los próximos meses.
