La Academia superó 3-1 a Sarmiento en el Cilindro, cortó una racha de tres derrotas consecutivas y volvió al triunfo después de ocho fechas, con un golazo del juvenil defensor y el desahogo de un equipo que necesita escalar posiciones.
En una noche que parecía encaminada a repetir las angustias recientes, Racing encontró en el segundo tiempo los argumentos futbolísticos y anímicos para imponerse con claridad a Sarmiento por 3 a 1, en el encuentro que dio inicio a la décima jornada del torneo Clausura. El equipo dirigido por la dupla técnica que comanda el plantel profesional logró así volver a festejar después de ocho presentaciones, en las que había acumulado tres caídas al hilo y una creciente preocupación entre sus simpatizantes.
El primer golpe de emoción llegó temprano, cuando apenas corrían veintitrés minutos de la etapa inicial. Gonzalo Escudero, defensor central de diecinueve años que disputaba su cuarto cotejo con la camiseta de la Academia, tomó el balón lejos del área rival, avanzó unos metros sin dudar y desató un remate zurdo de casi treinta metros que se incrustó en la red tras golpear la base del travesaño. El disparo, violento e inatajable, dejó sin respuesta al arquero Thyago Ayala, pese a su espectacular volada. La joya de larga distancia desató el grito contenido del joven, que corrió hacia los hinchas besándose el escudo, gesto que sus compañeros acompañaron de inmediato con un abrazo colectivo cargado de emoción.
Sin embargo, la alegría duró apenas tres minutos. El conjunto de Junín reaccionó con un cabezazo de Junior Marabel, quien apareció sin marca por el segundo palo tras un centro pasado de Julián Contrera. El empate parcial devolvió la tensión al Cilindro y el cierre del primer tiempo se tornó áspero, con choques fuertes, discusiones entre jugadores y un reclamo local por la devolución de la pelota en una jugada en la que Sarmiento se lanzó al ataque tras un saque lateral. Antes del descanso, el zaguero central Marcos Rojo quedó tendido en el césped con evidentes signos de dolor tras impactar con su arquero, Facundo Cambeses, cuando ambos salieron a buscar el balón ante la presión rival en la puerta del área. El guardameta despejó de cabeza, los cuerpos chocaron y el juego debió detenerse para asistir a los dos, que quedaron casi sin aire por el tremendo impacto.
El complemento mostró a un Racing decidido a no lamentarse otra vez por las ocasiones desperdiciadas. A poco de reanudarse el juego, Adrián “Maravilla” Martínez volvió a marcar después de un centro perfecto de Ulises Ortegoza, al que fue a buscar entre los defensores centrales para establecer el 2 a 1 con un remate soberbio. El tanto devolvió la ventaja y la calma a los locales, que siguieron yendo una y otra vez por más. La tranquilidad definitiva llegó a diez minutos del final, cuando Ignacio Rodríguez sacó otro zurdazo desde fuera del área, esta vez cruzado y por abajo, que atravesó varias piernas y se metió junto al segundo palo con más dirección que potencia. Otra vez, como en el primer gol, el desahogo llegó desde un defensor, en este caso el lateral izquierdo, que festejó con la misma intensidad que el resto del equipo.
Con este resultado, la Academia volvió al éxito después de ocho fechas y sumó su segundo triunfo en un campeonato en el que necesita trepar muchos puestos en la tabla para aspirar a quedarse con un lugar entre los ocho mejores y clasificarse a los octavos de final. De manera adicional, el equipo se aleja de los últimos lugares en la tabla de los promedios, un alivio no menor para un plantel que venía acumulando presiones y que encontró en la noche del viernes una bocanada de aire fresco.
