El piloto británico de Mercedes dominó de principio a fin una carrera que se descontroló tras el impacto de Albon y el posterior error del argentino, que dejó fuera a Gasly y a Norris. El campeonato de constructores se aprieta y Alpine pierde una oportunidad valiosa.
En el intrincado y siempre desafiante trazado callejero de la capital azerí, George Russell firmó una victoria impecable de punta a punta al volante de su Mercedes. El británico supo administrar con maestría una competencia que, durante su primera mitad, parecía transcurrir por cauces previsibles, pero que en su tramo final se convirtió en un auténtico rompecabezas de estrategias y consecuencias imprevistas. De esta manera, el de Mercedes se subió a lo más alto del podio, escoltado por el neerlandés Max Verstappen y el joven francés Isack Hadjar, quienes completaron el podio en ese orden.
El desarrollo del evento cambió radicalmente a partir del incidente protagonizado por Alex Albon en la vuelta 31 de las 51 estipuladas. El tailandés de Williams, sin la compañía de otros monoplazas, perdió el control de su máquina y se estrelló con violencia contra los muros de contención, lo que forzó la inmediata aparición del coche de seguridad. Fue en el momento de la reanudación cuando se desató el verdadero vendaval. Franco Colapinto, piloto argentino de Alpine, intentó recuperar terreno con una maniobra excesivamente optimista: se lanzó por el interior de la curva, impactó de lleno contra el monoplaza de su propio compañero de equipo, Pierre Gasly, y como consecuencia de ese choque, también envió fuera de la pista al británico Lando Norris. Los tres competidores quedaron inmediatamente fuera de combate. La situación resultó especialmente dolorosa para la escudería francesa, ya que ambos Alpine se encontraban en ese preciso instante dentro de la zona de puntos y con claras posibilidades de finalizar la prueba sumando unidades tras haber realizado su parada en boxes.
Visiblemente afectado, el corredor sudamericano asumió toda la responsabilidad por lo ocurrido. «Bloqueé cuando empecé a frenar y después estuve fuera de control toda la frenada. No tuve mucho por hacer. Perdón a todo el equipo y a Pierre. Fue un error grande y grave, perdimos muchos puntos con los dos autos. Un día complicado, venía siendo bastante bueno. Perdón a todo el equipo», declaró Colapinto tras bajarse del coche, en un reconocimiento público de su fallo que dejó a Alpine con las manos vacías.
Aquel segundo accidente provocó una nueva neutralización con coche de seguridad, situación que alteró por completo la distribución de los puntos. Oscar Piastri, uno de los grandes animadores del certamen, se pasó de largo en la reanudación y terminó relegado a la decimocuarta posición, mientras que el italiano Andrea Kimi Antonelli supo leer a la perfección el desconcierto general para avanzar y cruzar la meta en un meritorio quinto puesto. Completaron la zona de puntos Charles Leclerc en cuarta colocación, Antonelli quinto, Lewis Hamilton sexto, Arvid Lindblad séptimo, Esteban Ocon octavo, Ollie Bearman noveno y Carlos Sainz décimo. La dureza extrema del circuito quedó retratada en un dato elocuente: únicamente quince de los veintidós monoplazas que tomaron la largada lograron ver la bandera a cuadros.
En lo que respecta a la clasificación general por equipos, Alpine, tras este doble abandono, continuará ocupando la sexta plaza del Campeonato de Constructores con 68 unidades en su haber. No obstante, Racing Bulls aprovechó la ocasión para estirar su ventaja en el quinto escalón, distanciándose ahora por diecisiete puntos gracias a los seis que sumó Lindblad merced a su séptimo lugar, alcanzando así la línea de los 85 puntos.
El calendario no da respiro y la próxima cita será el fin de semana inmediatamente posterior. Entre el viernes 2 y el domingo 4 de octubre se celebrará el Gran Premio de Bahréin, aunque con la particularidad de que se disputará en el trazado de Malasia. La carrera principal, programada a 56 vueltas, dará comienzo a las 4 de la madrugada según el horario de Argentina.
