El derrumbe de los bonos, la fuga de divisas y el creciente Riesgo País amenazan con arrebatarle al oficialismo incluso la posibilidad de disputar un balotaje, mientras Wall Street mira con mejores ojos a Axel Kicillof y la sombra de una derrota de Donald Trump se cierne sobre la Casa Rosada
Lo que muchos analistas auguraban recién para antes del proceso electoral de 2027 se precipitó con una velocidad inesperada. En apenas unos días, una crisis financiera de envergadura sacudió los cimientos del escenario político argentino y modificó por completo las previsiones que hasta hace poco parecían firmes. Si hasta no hace mucho Javier Milei podía permitirse especular con una derrota en un eventual balotaje, hoy la furia de los mercados amenaza con enviarlo de regreso a su casa mucho antes de lo previsto, apenas concluida la primera vuelta.
La estampida de los inversores provocó un desplome en el precio de los títulos públicos, y todas las miradas se concentran ahora en la evolución del dólar. Solo durante agosto, los argentinos adquirieron 3366 millones de dólares, una cifra que grafica la magnitud de la desconfianza. La crisis que se aguardaba para el tramo previo a los comicios de 2027 se anticipó de manera brutal. Y si a Donald Trump le va tan mal en las elecciones estadounidenses como anticipan las encuestas, el experimento encabezado por Milei seguramente encontrará su final el año próximo.
El Riesgo País constituye uno de los termómetros más elocuentes de este deterioro. En los últimos sesenta días trepó un 52 %, y un 21 % en las últimas tres semanas. Ya perforó la barrera de los 600 puntos, y el viernes el Ministerio de Economía envió al ANSES a operar para intentar contenerlo cuando alcanzó los 630 puntos, con un salto diario del 9 %. El contraste con la región resulta lapidario. En Brasil, al que Milei califica como «un gobierno comunista», el riesgo país cayó diez puntos en los últimos sesenta días, pasando de 127 a 117. Uruguay, por su parte, arrancó el año en 80 puntos y ya descendió a apenas 50. La crisis es argentina, y quien está en crisis es Milei.
Todos los indicios apuntan a una profundización de la actual coyuntura financiera. En agosto, los argentinos volvieron a comprar más de 3000 millones de dólares, tal como había ocurrido en julio, y la tendencia de septiembre transita un camino similar. Como consecuencia, el Banco Central dejó de comprar divisas para no presionar sobre el precio y, de ese modo, interrumpió la acumulación de reservas. La fuerte caída de la actividad económica hunde la recaudación tributaria y restringe la capacidad de repago de la deuda argentina. A esto se suma que el mercado aguarda una nueva suba de la tasa de interés de Estados Unidos, lo que dificultará aún más el acceso de Argentina a los mercados internacionales e impulsará una mayor fuga de divisas.
El gigantesco mercado de apuestas estadounidense le asigna a los demócratas un 67 % de posibilidades de quedarse con el Senado y un 95 % de chances de conquistar la Cámara de Representantes. Trump es el prestamista de última instancia de Milei. Si se debilita demasiado, ya no podrá sostenerlo. El presidente norteamericano llega mal a la elección, con el petróleo por las nubes y una venta masiva de bonos norteamericanos. Su índice de aprobación cayó al 37 % en una encuesta de The Wall Street Journal, el más bajo de cualquier presidente antes de las elecciones de mitad de mandato en los sondeos del Journal que datan de 1990.
La caída de la actividad, del empleo y el avance de la pobreza preanuncian una derrota de Milei, y el mercado teme que el peronismo no sea tan benévolo con los inversores como la actual administración. El ajuste brutal que incluye el presupuesto 2027 hace prever que todo empeore. El Congreso acaba de legislar un tarifazo gigantesco en el gas para las zonas frías, y el invierno que viene golpeará con dureza en el sur del país.
Qué dicen los inversores sobre Axel Kicillof
Milei quiso responsabilizar a Axel Kicillof de la caída de los activos financieros por su visita a Nueva York, pero el derrape comenzó hace dos meses y la imagen que dejó el gobernador bonaerense fue mejor de lo esperado. Un consultor que tiene como clientes a grandes empresarios argentinos y extranjeros reveló a El Destape las opiniones que recogió de clientes y operadores de Wall Street luego de que asistieron a reuniones con Milei y el Gobernador en Manhattan.
«A K better than expected. Milei, just the opposite», fueron las palabras de un operador neoyorquino que se reunió con ambos. La traducción resulta elocuente: «Kicillof mejor de lo esperado, Milei todo lo contrario». Un gran inversor sentenció sobre el presidente: «Yesterday I applauded him, but today I’m getting rid of its bonds», es decir, «Ayer lo aplaudí, pero hoy me estoy desprendiendo de sus bonos».
Entre los asistentes a la reunión de Kicillof con Google, Meta, otras tecnológicas, grandes empresas de energía y laboratorios estuvo José Luis Manzano, quien, según fuentes cercanas al empresario, se mostró «muy satisfecho» con la exposición del gobernador. Cerca de Kicillof señalan que, «para alejar fantasmas», el mandatario provincial contó cómo, «a pesar de que Milei trata de asfixiarnos», cumplieron todos los compromisos sin paralizar obras y ampliando salud, educación, alimentos y producción.
Dos consultores argentinos de primer nivel señalaron a El Destape que una derrota fuerte de Trump sería un mazazo para Milei. «Si Trump pierde las dos cámaras, el Riesgo País argentino no baja de 1000 puntos», advirtió uno. «Creo que impactaría de inmediato en riesgo país y dólar», afirmó el segundo.
Un país rico condenado a la miseria
Argentina es como Adorni: es rica, pero vive en la miseria. Gracias a la estatización de YPF se desarrolló Vaca Muerta, y hoy el país es uno de los grandes exportadores mundiales de hidrocarburos. El sector agropecuario, con buen clima, vuela, y a eso se sumó la minería. Además, los precios internacionales de estos commodities son excepcionalmente altos. Con ese «viento de cola», la economía se comporta como una máquina de fabricar pobres: cae el consumo, se derrumban las inversiones, sube el desempleo, avanza el trabajo informal y ahora también trepa el Riesgo País. Milei ya tiene tema para cuando viva de sus conferencias: el milagro argentino, cómo vivir en la miseria siendo rico.
El presidente intenta tapar con mentiras su fracaso. El INDEC intervenido que obligó a Marco Lavagna a renunciar anunció una suba de la pobreza del 4,1 %. Según el organismo, ahora afecta al 32,3 % de los argentinos. Milei arroja números distintos en cada nota. En algunas afirma que sacó a 13 millones de personas de la pobreza, en otras a 14, y llega hasta 15 millones. El tamaño de la mentira derivó en que cada vez más consultores se tomen el trabajo de hacer sus propias estimaciones. La brecha entre el índice trucho del INDEC y las estimaciones serias se amplía semestre a semestre y ya alcanza los 15 puntos.
Son tan falsos los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC que mide la pobreza que quedan desmentidos por los propios datos oficiales del SIPA, ANSES y hasta del propio INDEC. Según estimaciones de la consultora Equilibra, desde el tercer trimestre de 2023 la brecha entre la EPH y los otros entes oficiales oscila entre el 14 % y el 28 % según cada grupo. Es un escándalo. El mismo INDEC mide la evolución de los salarios públicos y le asigna una caída del 14 % respecto a 2023. La EPH, en cambio, muestra una suba del 6 %. Así, los salarios públicos son un 23 % más bajos de lo que mide la EPH cuando estima la pobreza. En el caso de los salarios registrados, el dato real arroja una caída respecto al gobierno de Alberto Fernández del 3 %, y la EPH muestra una suba del 17 %. La mentira es del 20,7 %. La EPH estima una suba del 16 % en las jubilaciones. La ANSES, en cambio, sostiene que los jubilados perdieron 9 %. La truchada asciende al 28 %.
«Subestiman el valor de las canastas y sobreestiman el ingreso de los trabajadores», explicó Claudio Lozano a El Destape. El INDEC utiliza una canasta de consumo de bienes y servicios de 2004. Mide, por ejemplo, diarios de papel y telefonía fija. Pero lo más importante es que pondera muy poco los aumentos de las tarifas de los servicios públicos. Con la canasta de 2017, que Milei se niega a utilizar, la inflación es un 15 % más alta en el período comprendido entre noviembre de 2023 y agosto de 2026. A eso se suma la subestimación salarial reflejada en los párrafos anteriores.
Para Gonzalo Carrara, de Equilibra, la pobreza bien medida es del 44,9 %, muy por encima del 32,3 % que acaba de anunciar el INDEC. El último dato que dependió por completo de Alberto Fernández fue el del primer semestre de 2023, ya que en el segundo se registró la maxi devaluación del 118 % de Milei y se vivió un último trimestre de locos, con el actual presidente anunciando que incendiaría el Banco Central y que el peso era excremento. En ese primer semestre de 2023, la pobreza fue del 40,1 %. Alberto Fernández recibió el país en default, soportó una pandemia que duró más de un año, una guerra que multiplicó por diez el precio del gas y la peor sequía de la historia, y aun así tuvo menos pobreza que Milei con cosecha récord, explosión de exportación de hidrocarburos y minería y precios internacionales por las nubes.
Alfredo Serrano Mansilla, de Celag, suma un dato adicional: «El empobrecimiento es general, estés por arriba o debajo de la línea de pobreza. Hay millones de personas que apenas superan ese límite». Ese segmento de los «casi pobres» es nada menos que del 33,9 % para Celag. Es decir que la situación es tan precaria que cualquier salto inflacionario o caída de ingresos por recesión provocaría una catástrofe social. Para Fundación Encuentro, el 78 % de los argentinos son clase baja o clase media baja.
La consultora Delfos midió un eventual balotaje entre Milei y los hoy posibles candidatos peronistas: Kicillof le ganaría a Milei 49 a 38,5, y Sergio Massa lo derrotaría 44,2 a 39,1. Pero la crisis financiera puede empeorar mucho la imagen presidencial. Una derrota importante de Trump lo puede condenar a perder incluso en primera vuelta.
