A cinco años de iniciada la tradición, Buenos Aires y La Plata se preparan para celebrar el aniversario del natalicio del músico con una serie de propuestas que abarcan desde la reconstrucción de su legendario Unplugged hasta conciertos temáticos, relanzamientos discográficos y nuevas publicaciones biográficas.
El próximo viernes, Charly García alcanzará los 75 años, y como ocurre desde hace un lustro, la antesala de su cumpleaños se convirtió en un calendario de actividades que exaltan su genio y su figura. La ciudad de Buenos Aires será el epicentro de una programación que arrancará este lunes en el Teatro Coliseo, desde las 20, con la recreación de su recordado Unplugged, aquel ciclo concebido para la señal MTV que quedó en la historia. La cita contará con la participación de músicos que formaron parte de aquella grabación, aunque con ausencias inevitables: no estará el autor y tampoco la guitarrista María Gabriela Epumer, fallecida en 2003. Sí dirán presente Fabián Quintiero en teclados y bajo, Fernando Samalea en batería y los hermanos Di Salvo, Erika en violín y Ulises en violoncello, acompañados por artistas invitados.
Uno de los momentos más singulares de aquel registro fue la irrupción de la Barbie Super Talk al final de “Chipi chipi”, con García declamando aquello de “Gran idea, podemos ir a la escuela”. Esa ocurrencia no solo sorprendió al público, sino que se volvió inmortal: en la edición en CD de Hello! figura un agradecimiento a Mattel Toys por la inspiración, y la versión en vinilo del tercer álbum en vivo del músico, editado en 2020, incluye una fotografía de la muñeca. Quintiero aclaró que la que se usará en el escenario no es la original que el artista compró en una juguetería de la Avenida Washington de Miami, sino una versión actual, y bromeó con que a la primera “se le sulfataron las pilas”. Erika, por su parte, sentenció que sin ese objeto “no se puede hacer el concierto”.
La inclusión de los hermanos Di Salvo en el universo García se remonta a aquel disco y se prolongó en otros cinco trabajos: Say No More, Alta fidelidad, El aguante, Charly y Charly: en vivo en Olivos y Demasiado ego. Su incorporación sigue siendo considerada una de las decisiones más acertadas de la carrera solista del cantante y compositor, y en el caso del Unplugged resultó clave para destrabar la posibilidad de concretarlo, ya que la idea de no conectar nada chocaba con la impronta musical que García desarrollaba por entonces. Las cuerdas sirvieron así de contrapeso a la utilización innegociable de teclados y órganos eléctricos.
Los preparativos del show del Coliseo tuvieron lugar en La Fábrica, sala palermitana donde esta troupe realizó previamente quince funciones del mismo espectáculo. Ese local de Fitz Roy 1245 fue en otra época el histórico espacio de ensayo de Charly, el mismo donde se sucedieron las sesiones y se ultimaron los detalles previos al “desenchufado”. “Ahí lo conocimos”, refuerza Erika, mientras Ulises rememora que donde hoy están el escenario y las mesas se encontraban los instrumentos, los teclados y la batería, todo desparramado. La violinista completa el recuerdo: lo que hoy es la barra de La Fábrica era una oficina y en ese lugar escucharon por primera vez lo que habían grabado.
Consultados sobre la génesis de la idea, Ulises atribuye la iniciativa a Quintiero, quien inicialmente los convocó para un segmento del Unplugged en un recital de su proyecto Beats Modernos y luego los llamó para celebrar los treinta años del disco, cumplidos el 4 de mayo de 1995. Erika admite que revisar esas canciones sin Charly resulta extraño, y Ulises explica que en esta ocasión es el Zorrito quien ejerce un liderazgo natural, mientras Matías Mango asume prácticamente los solos de piano y las partes que tocaba García. Los arreglos de cuerdas son los originales de aquel recital, aunque se sumaron temas de otros discos nunca antes interpretados, con arreglos nuevos, y se buscará recrear el mismo espacio que se vio en la grabación de MTV.
Los recuerdos afloran con los ensayos y las funciones previas. Para Erika, todo esto moviliza muchísimo y la remite a los teatros y estadios que hicieron con Charly; si bien las quince presentaciones en La Fábrica volvieron el espectáculo más íntimo, tocar en un teatro grande genera nerviosismo. Sobre lo más complejo de haber sido músico de semejante artista, Ulises señala que siempre fue estar a su altura y poder entender e interpretar sus requerimientos, aunque él estuvo a gusto: en el primer ensayo grabó todo, se los hizo escuchar y automáticamente los hizo formar parte de la banda. Erika agrega que todo fue consensuado, que él indicaba qué tocar y ellos aportaban creatividad siempre bajo su lupa, de modo que lo que quedó era lo que él quería, y si algún sonido no le gustaba, se sacaba. Charly es irreemplazable, sostiene, por eso nadie pretende que ningún pianista suene como él, aunque se busca la mayor fidelidad posible a lo grabado; Matías es un excelente músico, al igual que Santiago Maurino en la guitarra, en el lugar de María Gabriela. Falta la pieza fundamental, admite, pero esto es una celebración y un agradecimiento a su música y a su convocatoria.
Los ensayos del Unplugged duraron casi dos meses, con encuentros casi diarios. Ulises recuerda que fue como un tornado, un torbellino, y que en Miami ensayaron tres días seguidos durante cinco o seis horas para ajustar los temas, antes de una prueba de sonido e imagen en los estudios de MTV y de la filmación y grabación al día siguiente. Con tanto ensayo encima, estaban más que aceitados; aun así, se repitió “Viernes 3AM” porque a García se le olvidó la letra, y la producción de MTV no lo vio con buenos ojos, aunque él decía que estaba bien así. También se repitió algún otro tema por cuestiones técnicas. Sobre la adrenalina al terminar, Ulises confiesa que siempre hay mucha, pero aquí estaba potenciada por tratarse de un programa de televisión sin margen para una segunda oportunidad, y Erika subraya que, más que atentos al público, estaban pendientes de él, de lo que hacía o decía y de lo que modificaba sobre la marcha.
El reclutamiento tuvo su historia. Cuando llegó la propuesta del Unplugged, no estaba en los planes sumar cuerdas; es más, García no quería hacerlo, argumentando que ya había hecho algo así con Sui Generis y que no podían pedirle que no enchufara nada. Después se le ocurrió incorporar las cuerdas y, al escuchar cómo quedaban sus canciones, se enganchó y dijo que eso le gustaba y era lo que estaba buscando. Con el tiempo esos arreglos se fueron reajustando a pedido suyo, y los músicos anotaban todo porque leen y escriben música. Ulises considera que lo que quedó fue hermoso. Sobre el diálogo académico, Erika explica que proponían en función de las armonías o las melodías según cada canción, registrando cada pedido; todas las propuestas surgieron el primer día, cuando los convocaron un martes a las cinco de la tarde y él llegó cinco horas después. Mientras lo esperaban, armaron un montón de temas con Quintiero, Samalea y Epumer; cuando llegó, los grabó, los escucharon en aquella oficina y se definió la lista. Algunas versiones se retocaron poco y, a partir de eso, los convocó para seguir en su banda.
A pesar de que en esos años se ponderaba más su locura que su música, los testimonios hablan de profesionalismo. Ulises reivindica su condición de sesionistas y músicos profesionales, capaces de tocar tango o folklore si hace falta, y confiesa que tocar con Charly producía un susto enorme porque no se está con cualquier músico sino con el número uno. Había que dejarlo todo, y eso hicieron en el primer ensayo: pensó que, si no le gustaba, al menos se iría contento de haberlo conocido; escuchó lo que tocaron, le gustó y encima dijo que eran lo que buscaba. La recomendación llegó por un amigo músico de García, percusionista del Teatro Colón y de la Orquesta Filiberto, donde ellos trabajaban; un día les contó que estaba buscando un chelo y un violín, y les pidió que los recomendara destacando que eran hermanos. Días después, un mensaje en el contestador de Quintiero los citaba al ensayo siguiente, con Charly hablando de fondo; Ulises no pudo dormir esa noche y le temblaban las piernas.
El balance de aquellos años es de orgullo y gratitud. Ulises afirma que jamás se hubiese imaginado tocar con Charly con el instrumento que interpreta, que eso significó un quiebre en su carrera y hasta en su vida, con ensayos, conciertos, giras, salidas y charlas, y se siente tocado por la varita. Erika cuenta que en los discos de canciones inéditas la dinámica siguió siendo parecida, con García escuchando y pidiendo “poné esto, hacé aquello”, aceptando o rechazando propuestas. Además, reveló que volvieron a encontrarse hace dos meses.
En paralelo, el Ministerio de Cultura porteño organizará entre el 22 y el 25 de octubre una serie de actividades por el cumpleaños 75. El jueves, a las 17, se inaugurará en la Sala Querubines del Museo de la Ciudad la muestra “El otro Perotta”, retrospectiva dedicada al fotógrafo José Luis Perotta (1948-1989), con retratos históricos de Charly y material vinculado a Piano bar. Más tarde, a las 19, Alina Gandini ofrecerá el concierto “Gracias García” en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura. El viernes, día del natalicio, Ligia Piro presentará “Inconsciente colectivo”, recital basado en la obra del músico, junto a la agrupación de cuerdas X-Strings, la cantante y Ángela Navarro y el baterista Luis Ceravolo. El sábado, en el Anfiteatro del Parque Centenario a las 19, los hermanos Di Salvo estarán a cargo de la dirección musical de “Tangos para Charly”, propuesta que traslada las composiciones de García al lenguaje del género ciudadano, una ocurrencia de aquellos años con él, según Erika, ya que siempre estuvieron ligados al tango y esa música se escucha en su obra; el material, que estaba guardado, verá la luz con las voces de Guillermo Fernández, Noelia Moncada y Cucuza Castiello. El domingo, en el mismo escenario y horario, la programación cerrará con un homenaje a La Máquina de Hacer Pájaros liderado por José Luis Fernández, bajista del grupo, del que participará Juanito Moro, hijo del baterista Oscar Moro.
La Plata también se sumará con Casa Metro como base de operaciones. El miércoles habrá una revisión a la cosmogonía García en clave caribeña a cargo del Sindicato Argentino de Boleros; el jueves, un piano canto bar revisitando sus clásicos grupales y solistas; el viernes, Hilda Lizarazu y Lito Vitale presentarán “Hilda canta a Charly”, basado en el disco homónimo de la cantante y antigua colaboradora; y el sábado, “Celebramos a Charly en familia”, musical que recorre distintas etapas de su vida a través de sus canciones con orquesta y dos grupos de coristas.
En materia discográfica, el 23 de octubre se relanzará una edición especial del proyecto 60×60, encarnada en seis vinilos de 180 gramos y tres CDs, que recoge los shows ofrecidos entre octubre y noviembre de 2011 en el Teatro Gran Rex para celebrar sus 60 años. Fueron tres recitales conceptuales titulados “La vanguardia es así”, “Detrás de las paredes” y “El ángel vigía”, con setlists diferentes de casi veinte canciones cada uno, alternando temas de Sui Generis, Serú Girán y su etapa solista, con el apoyo de su banda The Prostitution y las visitas de Fito Páez, Pedro Aznar, Juanse y Nito Mestre, además de las voces en off de Graciela Borges y Juan Alberto Badía.
El universo editorial también se amplía. Tras la presentación de la biografía gráfica Charly absoluto de Miguel Rep en la última Feria del Libro de Buenos Aires, con Fito Páez como invitado, circularon dos publicaciones más: a fines de septiembre se lanzó La indómita luz: Un retrato de Charly García, en el que el periodista Pablo Plotkin, por pedido de la editora Leila Guerriero, revisa la historia del artista a partir de sus inseguridades; días después llegó a las librerías Alguien en el mundo: 10 años en el planeta Say No More (1998-2008), donde el fotógrafo Maxi Vernazza compila material obtenido en su casa, en estudios de Buenos Aires y Nueva York, en aviones, shows y hoteles.
Finalmente, 2026 encuentra cuatro discos vinculados a García en aniversario. El primer álbum homónimo de La Máquina de Hacer Pájaros conmemoró sus cincuenta años; el 29 de marzo se cumplieron cuatro décadas de Tango, el primero de los proyectos colaborativos con Pedro Aznar, que con “Pasajera en trance” y el “technoso” “Hablando a tu corazón” como caballitos de batalla se convirtió con el tiempo en un álbum de culto; y en 1996 salieron a la venta Adiós Sui Generis III, basado en los shows del Luna Park de 1975, y Say No More, que marcó un alejamiento evidente de los estilos, líricas y géneros de sus producciones previas.
