El gobierno argentino evalúa acompañar la exigencia del mandatario estadounidense de eliminar el único ámbito multilateral donde el país obtiene respaldo internacional a su disputa de soberanía sobre las Islas. La abstención en una votación clave contra el colonialismo, la suspensión de una reunión parlamentaria y las advertencias de exfuncionarios y diplomáticos configuran un escenario de fuerte contradicción para la Casa Rosada.
La administración de Javier Milei atraviesa una encrucijada que expone las tensiones entre su alineamiento irrestricto con Donald Trump y la defensa de la posición argentina en la Cuestión Malvinas. El detonante fue la exigencia del presidente estadounidense de disolver el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro donde históricamente la Argentina obtuvo el respaldo de la comunidad internacional a su reclamo de soberanía sobre las Islas. Lejos de rechazar de plano la propuesta, el vocero presidencial, Adrián Ravier, confirmó que la iniciativa se encuentra bajo análisis en el Ejecutivo y derivó la respuesta al canciller Pablo Quirno, sin anticipar una postura oficial.
La situación se agrava porque, en línea con los deseos de Washington, la representación argentina se abstuvo el jueves pasado en la ONU de votar el proyecto de “lucha contra las formas contemporáneas de colonialismo”. En esa misma reunión, el gobierno republicano solicitó formalmente terminar con el comité, al que calificó como un derroche de recursos. Para el exministro de Defensa Agustín Rossi, la sola posibilidad de que el Ejecutivo acompañe esa embestida demuestra que, para Milei, la subordinación absoluta a Trump precede cualquier consideración sobre Malvinas. Rossi subrayó que ese comité constituye el espacio donde año tras año la Argentina consigue el apoyo de casi la totalidad de los países —con excepciones contadas como Estados Unidos, Israel y algunos pocos más— respecto de los derechos soberanos sobre las Islas.
En paralelo, el presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, el legislador oficialista Carlos Zapata, comunicó a sus pares que la reunión conjunta de las comisiones de Defensa, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto, prevista para el martes a las 16, fue reprogramada para la semana siguiente. Desde la oposición interpretaron la postergación como una señal de que el oficialismo no tiene respuestas propias frente a la sumisión y carece de argumentos para sostener el debate. En ese encuentro, el bloque gobernante pretendía firmar dictamen del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. La comunicación se difundió minutos antes de que Ravier admitiera en conferencia de prensa que el Gobierno analiza acompañar el pedido de Trump de terminar con el Comité de Descolonización.
El excanciller Jorge Taiana sostuvo que la abstención argentina en una votación de semejante relevancia para el país contribuyó de manera decidida a la posición colonialista defendida por Estados Unidos, que busca disolver el único órgano multilateral que ha reconocido la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. En esa línea, reclamó que el gobierno argentino repudie de manera urgente la solicitud estadounidense y retome la tradición diplomática de firmeza y coherencia en el reclamo.
Fuentes diplomáticas consultadas advirtieron que la decisión de Trump complica al Ejecutivo argentino y beneficia enormemente al Reino Unido, que concentra el setenta por ciento de los reclamos que se tramitan dentro del comité de descolonización. Explicaron que los países que impulsan barrer con ese organismo son precisamente los que fueron colonialistas, en especial Reino Unido, Francia y Portugal, que aún conservan colonias. En el caso del mandatario republicano, evaluaron que su deseo responde sobre todo al objetivo de reducir gastos y a la negativa de su partido a destinar más dinero a la ONU. No obstante, remarcaron que, más allá de esas motivaciones, para la Argentina se trata de una pésima noticia y que desde el gobierno no pueden limitarse a decir que “están evaluando” acompañar esa definición, sino que deberían rechazarla de plano.
Las mismas fuentes precisaron que, para materializarse, la solicitud deberá pasar por la Asamblea General de la ONU y no por el Consejo de Seguridad, por lo que consideran poco probable que el Comité de Descolonización se elimine definitivamente. Sin embargo, pronosticaron que Estados Unidos lo va a desactivar en los hechos al quitarle todo tipo de financiamiento, y leyeron el planteo como una advertencia en ese sentido. Además, señalaron que este episodio revela una vez más el nivel de amateurismo de la gestión de la Cancillería argentina, y recordaron que todo el mundo sabía que Estados Unidos estaba usando al país para negociar con el Reino Unido y que después lo dejaría en banda. “Vamos a quedar en ridículo y, además, vamos a tirar por la borda cuarenta años de política exterior”, concluyeron.
Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, afirmó que el pedido de Trump no lo sorprendió. Recordó que en 2025 la Fundación Heritage propuso al presidente estadounidense un conjunto de medidas drásticas vinculadas a la política exterior y la seguridad internacional, entre las que figuraban reformas en Naciones Unidas. La eliminación del comité fue una propuesta de esa fundación en mayo de 2025, que Trump hizo propia a través de Musk cuando este era funcionario, lo que confirma lo que ya se sabía. El exfuncionario resaltó que entre las recomendaciones de Heritage se mencionaba al Comité de Descolonización porque lo consideraban un organismo que actúa contra Estados Unidos en el caso de Puerto Rico y que, por eso, había que apostar por su desaparición. A su juicio, el gobierno de Milei no puede haber desconocido esta información y, sin embargo, decidió intentar convencer a la sociedad de que Trump devolvería las Malvinas. Señaló que las críticas al alineamiento automático e incondicional con Trump y su impacto sobre la Cuestión Malvinas tuvieron fundamento en esta información y en otras similares que para muchos pasaron desapercibidas, y cerró con una sentencia: es imposible que una administración neoimperialista como la de Trump juegue a favor del fin del colonialismo.
En los últimos días, el Gobierno nacional también recibió presiones de Estados Unidos por la ley de Soberanía Nacional, el texto con el que impostó interés por la soberanía de las Islas pero intentó introducir de manera encubierta una reforma a la Ley de Defensa Nacional. Desde Washington se habrían quejado por las sanciones previstas para las empresas vinculadas a la explotación petrolera en las aguas que rodean a las Malvinas, que perjudicarían a firmas estadounidenses. Durante la conferencia de prensa que ofreció el lunes antes de viajar con Milei a Madrid, el vocero no pudo negar esas presiones y admitió que el proyecto de “soberanía” podría sufrir modificaciones en el Congreso.
Por otra parte, hay quienes consideran que el canciller Pablo Quirno podría pronunciarse sobre el Comité de Descolonización y el pedido de Trump durante la visita que realizarán a la Argentina el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, y el responsable de Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura. Por ahora, la única respuesta oficial del Gobierno sobre el tema fue la de Ravier, quien se limitó a señalar que la propuesta “está en análisis” y que se trata de un asunto que abordará el ministro de Relaciones Exteriores.
