En la cena anual de la Fundación Faro, el jefe de Estado festejó su sobreseimiento, se presentó como víctima, descalificó a los periodistas y advirtió que «no habrá piedad» con quienes siguen el expediente judicial
Tras regresar de su séptima escala en territorio español desde que asumió el poder, el presidente Javier Milei encabezó un discurso en la cena organizada por la Fundación Faro, el espacio de pensamiento de orientación libertaria conducido por su allegado, el comunicador ultraconservador Agustín Laje. El encuentro se desarrolló en las instalaciones del Yacht Club Argentino, en Puerto Madero, frente a un selecto grupo de empresarios afines y a puertas cerradas para los trabajadores de prensa. El mandatario, responsable de clausurar la velada destinada a recaudar fondos para el laboratorio de ideas dedicado a la denominada batalla cultural, utilizó la ocasión para celebrar su sobreseimiento en la causa $LIBRA, presentarse como una víctima del sistema y, fundamentalmente, arremeter con dureza y lanzar advertencias contra los medios de comunicación y los profesionales que vienen informando sobre esa pesquisa judicial: «Que sepan muy bien que con los hijos de puta en Argentina no vamos a tener piedad».
El jefe de Estado no se limitó a los ataques verbales, sino que también reafirmó que su campaña reivindicativa por las islas Malvinas no se detiene: «Tarde o temprano las islas van a ser nuestras por historia, por derecho, por geografía», sostuvo, en una frase que contradice su postura inicial sobre el tema.
Durante su alocución, el Presidente insistió en descalificar a los cronistas que siguen de cerca la investigación sobre la criptomoneda, a quienes tildó de «ensobrados, corruptos y mercenarios de la mentira», y dejó en claro que su estrategia comunicacional apunta a condicionar la cobertura periodística del caso. La velada, que reunió a un auditorio de empresarios cercanos al Gobierno, sirvió como escenario para que Milei combinara el festejo por su situación procesal con un nuevo capítulo de su confrontación con la prensa, a la que acusa de operar en su contra.
