La aeronave, un Learjet 60 procedente de Texas con rumbo a las Bahamas, sufrió una caída vertical de más de ocho mil metros en apenas sesenta segundos antes de impactar contra el suelo y desatar un voraz incendio en la zona de Greenacres
Una jornada dominical teñida de luto se vivió en el condado de Palm Beach, en el estado de Florida, cuando una aeronave de carácter privado se precipitó a tierra y ocasionó el fallecimiento de las nueve personas que viajaban en su interior. El aparato había iniciado su travesía desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, ubicado en Texas, con las Bahamas como destino final.
Los datos obtenidos de los registros de vuelo permiten identificar a la máquina siniestrada como un Learjet 60, distinguido con la matrícula N722BD, que provenía precisamente de la ciudad texana de Austin. De acuerdo con los sistemas de seguimiento aeronáutico, la nave experimentó un descenso extraordinariamente brusco, superior a los ocho mil metros de altitud en el lapso de un minuto, antes de interrumpir toda comunicación y estrellarse contra la superficie.
El fatídico suceso, acaecido en las proximidades del cruce entre Military Trail y 10th Avenue North, movilizó un despliegue de emergencia de considerables proporciones en el sector de Greenacres, situado en las inmediaciones de Palm Springs. El impacto se produjo sobre una zona ocupada por viviendas móviles, donde la aeronave arrasó con una casa rodante, provocó la caída de tendidos eléctricos de alta tensión y originó un siniestro ígneo de enorme magnitud.
Las dotaciones de bomberos del condado de Palm Beach, junto con los cuerpos de seguridad, se personaron de inmediato en el escenario de la catástrofe con el objetivo de sofocar los focos de fuego, resguardar las líneas de alta tensión derribadas y dar comienzo a las pesquisas orientadas a determinar las fallas mecánicas que habrían ocasionado la caída del aparato.
Tanto la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) como la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) se encuentran abocadas a la investigación de las circunstancias que rodearon el siniestro. A lo largo de las próximas semanas se dará a conocer un informe preliminar con los primeros datos recabados, aunque el veredicto conclusivo requerirá de un plazo mayor y podría demorar hasta un año en emitirse.
