River encontró alivio en Mar del Plata, aunque la actuación dejó más dudas que certezas

River encontró alivio en Mar del Plata, aunque la actuación dejó más dudas que certezas

Con dos goles en el tramo final, el equipo de Núñez superó a un Aldosivi ya descendido y se aseguró jugar los octavos de final en el Monumental, pero el rendimiento volvió a encender las alarmas de cara a los playoffs.

Después de la tormenta que significó la caída del domingo frente a Boca, en River volvió a asomar el sol. La victoria ante Aldosivi por 2 a 0 llegó en el momento justo, cuando la necesidad de sumar de a tres resultaba imperiosa para calmar los ánimos y enderezar el rumbo de cara a la recta final del torneo. Sin embargo, el brillo estuvo ausente en la última tarde de Aldosivi en la máxima categoría, un equipo que ya tenía sellado su descenso y que, pese a ello, vendió cara su derrota en el estadio mundialista de Mar del Plata.

Los tantos llegaron recién en el cuarto de hora final, cuando el partido parecía encaminarse hacia un empate cargado de frustración. Lucas Beltrán abrió el marcador desde el punto penal a los treinta minutos del complemento, tras una mano detectada por el VAR en la barrera de Aldosivi luego de un tiro libre de Driussi. Más tarde, cuando el reloj ya marcaba los cuarenta y cinco, Ángel Correa selló la victoria con una definición precisa, culminando una jugada que nació de un gran arranque y un centro hacia atrás de Ortega desde la banda izquierda. Con este resultado, River aseguró su cuarto puesto en el grupo B y jugará los octavos de final en el estadio Monumental, un escenario donde el examen será exigente y los examinadores no harán concesiones.

Si se analizan las estadísticas, el equipo de Núñez mostró una mejora sustancial respecto de lo poco que generó en el Superclásico. Remató veintitrés veces al arco de Aldosivi, redondeó una posesión del sesenta y siete por ciento y generó varias situaciones de peligro. Un tiro libre de Almada se estrelló en el travesaño durante la primera etapa, y otro disparo suyo en el segundo tiempo fue descolgado con esfuerzo por el arquero Lucas Acosta. Aun así, el desempeño colectivo no dejó buenas sensaciones.

El juego resultó demasiado espeso y carente de imaginación. Se repitieron los pases al pie, la movilidad fue escasa y, aunque Almada se corrió más hacia el medio para conectar con Correa y con Beltrán, que retrasaba su posición para enganchar con ellos, el ataque de River no fluyó ni logró desordenar a un Aldosivi que, ya descendido, se agrupó bien del medio hacia atrás y buscó adelante la cabeza de Vombergar como única vía de escape. No hizo más que eso.

Incluso algunos errores no forzados de Rivero y Acuña en la salida desde el fondo pusieron nerviosa a la multitud millonaria que pobló las tribunas y las plateas del muy venido a menos estadio mundialista. Daba la sensación de que iba a costarle demasiado a River trasladar su dominio al marcador. Y a punto estuvo Aldosivi de ponerse en ventaja, pero el árbitro Bryan Ferreyra le anuló a los trece minutos del segundo tiempo el gol a Moya por un fuera de juego de VAR de medio cuerpo de Vombergar, tras un fuerte choque en el aire entre el arquero Beltrán y Otamendi.

El gol de penal de Lucas Beltrán llegó justo para espantar los fantasmas que andaban dando vueltas por ahí, mientras que el de Correa remachó una victoria que River necesitaba para calmar los nervios. De cara a los mano a mano, hay mucho que mejorar. Lo que mostró en Mar del Plata le alcanzó a River para ganarle a uno de los peores equipos de la temporada, pero tal vez no le sea suficiente ante otros más poderosos, a punto de lanzarse a la ruta rumbo al título.

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