El Decano igualó 2-2 en el Florencio Sola tras una primera mitad sólida y un complemento para el olvido; el empate lo privó de empezar el próximo Apertura por encima del Taladro en la lucha por la permanencia
En una tarde que parecía intrascendente, Atlético Tucumán terminó lamentando una oportunidad dorada. El conjunto de 25 de Mayo y Chile visitó a Banfield en la última fecha del Clausura con la misión de cerrar una temporada irregular de buen ánimo y, sobre todo, de asegurarse un lugar privilegiado en la tabla de promedios de cara al próximo Apertura. Sin embargo, lo que comenzó como un trámite favorable terminó en un empate 2-2 que dejó sabor a poco y una sensación amarga en el mundo decano.
La victoria habría permitido al elenco tucumano iniciar 2027 por encima del Taladro en la tabla del descenso, con ambos apenas dos equipos por debajo, aquellos que ascenderán de la Primera Nacional. Pero el equipo dirigido por Julio César Falcioni no supo sostener la ventaja que había construido en la primera mitad y permitió que un Banfield groggy, golpeado anímicamente, se recompusiera y lo igualara sobre el final.
El primer tiempo había sido más que aceptable para la visita. Atlético sacó doble ventaja en sendas jugadas de pelota parada, con un protagonista inesperado: Juan Rodríguez, un debutante de 32 años que aprovechó al máximo la ausencia por expulsión de Luciano Vallejo y se lució como temible goleador. Primero con un remate y luego con un cabezazo a la red de su tocayo Diego “Ruso” Rodríguez, ambos tras tiros libres ejecutados por Lautaro Godoy desde uno y otro banderín del córner. Fue una ráfaga de tres minutos que dejó al público local en llamas, en sentido inverso a aquella otra que había encendido a los hinchas de Banfield al inicio del partido, cuando el VAR tardó una eternidad en detectar un offside que anuló el gol de Lautaro Gómez y cuando el posible penal posterior provocó que el estadio a pleno se acordara de Claudio “Chiqui” Tapia.
Al término de la primera mitad, los simpatizantes del anfitrión cambiaron de foco y se enardecieron contra la comisión directiva, atronando el “que se vayan todos”. Atlético había predominado ante un Banfield inerme, que después del gol anulado directamente se desvaneció. Y existió una diferencia categórica en el aprovechamiento de las jugadas de pelota parada, factor que el Emperador pareció acertar con las modificaciones respecto a la formación inicialista del lunes en la derrota en casa frente a Argentinos. Facundo Pimienta, en su primera vez como titular, aportó cierta frescura al equipo, mientras que Alexis Canelo dio algo más de sabor al ataque visitante, con Ramiro Ruiz Rodríguez como referencia de área que siempre obliga.
Sin embargo, los síntomas preocupantes para Atlético se manifestaron apenas iniciado el complemento. Los tres reemplazos dispuestos en el intervalo por Pedro Troglio revitalizaron al equipo del Sur del Gran Buenos Aires. El descuento decantó por peso propio, a través de uno de los sustitutos, el uruguayo Alexander Machado. Pasaron más de veinte minutos de complemento para que Julio César Falcioni reaccionara desde el banco, echara mano a cierto oxígeno en Ezequiel Ham y Gabriel Compagnucci. Pero era tarde ya: envalentonado, Banfield siguió yendo y yendo ante un Atlético cada vez más retrasado en el campo y carente de ambiciones ofensivas.
El remate de tiro libre de Gómez no encontró respuesta en Luis Ingolotti y rubricó un empate a esa hora más que justo. Recién entonces la visita ensayó una reacción, pero sin generar más que algún susto. En la imagen que quedó en la retina, Banfield estuvo cerca de dar vuelta la historia. A Atlético, como sucedió más de una vez esta temporada, le faltó “cinco para el peso”, pagó el precio de dejar escapar puntos por una suerte de bipolaridad futbolística y anímica que, en definitiva, lo dejó sumido en la mediocridad.
Con este resultado, el Decano desaprovechó la chance de cerrar el Clausura con su quinta victoria en ocho partidos como visitante y dejó pasar un partido que hoy parecía no valer nada, pero que en unos meses puede valer muchísimo. El fútbol, una vez más, ofreció sus extrañezas: una final anticipada en la última fecha para no arrancar el próximo Apertura en el último puesto de la tabla de promedios, y un Atlético que mostró dos caras contrapuestas en el mismo partido.
