En declaraciones a FM La Isla, el Dr. Manuel Raimbault, ex legislador de la Provincia se refirió a la reforma judicial que impulsa el Gobierno de Gustavo Melella para la ampliación del Superior Tribual de Justicia de la Provincia. Sobre ello expresó que su “visión es crítica respecto de la oportunidad del proyecto pero también del contenido, que en lo local me parece tiene bastante diferencias con lo que sucede en a nivel nacional».
Raimbult partió definiendo los motivos sustanciales que se esgrimen los impulsores para poner en marcha este proyecto, señalando que “En definitiva se hace referencia a una cuestión de crecimiento de las necesidades judiciales, que las atan a la cuestión de celeridad, o sea que habría un mayor crecimiento en la litigiosidad en Tierra del Fuego y eso lo intentan resolver con la ampliación del STJ”; “Ese argumento es por lo menos controvertido o falso”, enfatizó.
“Si usted se posa en las estadísticas del Poder Judicial, las oficiales, las que podemos ver todos, se va a encontrar con que la última estadística cargada es de 2011. Esa discusión al menos públicamente tiene una ausencia o un déficit, nos faltan nueve años de saber qué sucedió. No me sorprende que en la discusión pública legislativa no se haya acompañado con la estadística de los último diez años -porque el proyecto menciona solamente los últimos dos y solo en algunos aspectos- y si lo comparáramos con el crecimiento de presupuesto o de personal, quizás no sería tanta la sobrecarga”, continuó.
Seguidamente dijo que “el otro argumento, que sería la celeridad, es objetivamente incorrecto, Porque si yo a un tribunal colegiado le aumento los jueces no es que lo descomprimo, lo único que voy a hacer es retrasarlo en la resolución de casos, ya que el código procesal establece claramente que en los órganos colegiados cada juez tiene que estudiar el expediente y el estudio del expediente tiene un plazo de al menos treinta días, entonces si yo aumento los integrantes del STJ en un 60% voy a aumentar en un 60% el plazo de demora”.
Preguntado por la posibilidad de que se alcance celeridad mediante la creación de salas específicas por fuero dentro del Superior Tribunal, dijo que era una posibilidad pero que no estaba contemplado en esta discusión.
Raimbault fue categórico al expresar que “pensar que la ampliación del STJ es una cuestión administrativa es subestimarnos a todos nosotros en nuestra conciencia política, no hay ningún lugar del mundo -y menos en Argentina- donde la ampliación de los superiores tribunales sea una cuestión administrativa, es estrictamente política, porque los máximos tribunales son la manifestación más clara de la política judicial en un tiempo determinado. Entonces, pensar que detrás de esto no hay una cuestión de política judicial es subestimar la conciencia política de nuestra comunidad y es un error, porque pensar así es disfrazar la constitución con una sastrería” dijo y agregó, “no se puede hacer trajes a medida con la constitución. Esta es la discusión central, usted yo y toda la audiencia sabe quién va a ser el nuevo juez de Superior Tribunal de Justicia antes de que la ley sea votada”, haciendo referencia a las versiones que se tejen sobre el Camarista Ernesto Löffler.
El ex legislador señaló que los constitucionalistas definen a los superiores tribunales como “una constituyente en sesión permanente, porque uno, teniendo en incidencia en los máximos tribunales de un país o de una provincia, puede hacer que lo que es constitucional deje de serlo o viceversa. Porque en definitiva la constitución es lo que los jueces dicen que es. Por eso cada vez se discute sobre los máximos tribunales lo que se define es una política judicial” y agregó, “cuando el menemismo logró la mayoría automática, en realidad lo que estaba tratando de discutir era la política judicial, porque los criterios judiciales que venía teniendo la corte anterior iban invalidar la política que llevaba adelante”, explicó.
En igual sentido, señaló que “cuando se discutió la corte del Kirchnerismo -que creo que es la mejor corte de los últimos años en la Argentina- lo que se discutió es política judicial. Era impensable que -Eugenio– Zaffaroni pueda ser juez de la corte; no lo querían, pero por lo que pensaba no por lo que sabía. Zaffaroni debe ser de las personas más brillantes del pensamiento jurídico en el mundo, no lo querían porque tener una persona con un pensamiento jurídico en ese lugar implica redefinir políticas públicas y considerar la política en la mayor expresión y entonces yo me pregunto ¿Por qué lo quieren poner al que lo quieren poner?, todos sabemos que ese proceso va a ser una simulación de un concurso”, deslizó.
“Si nosotros queremos elegir un líder político vitalicio con funciones judiciales por un proceso de reforma constitucional, vamos a cometer un gran error, ese error lo vamos a pagar con patrimonio y libertad”, dijo y agregó, “que se haga en un contexto de pandemia, en donde la mayoría de nuestros ciudadanos está compenetrado en la subsistencia misma… Me parece que esa inoportunidad también tiene una consideración muy lesiva, no se puede meter a un líder por la ventana”.
Finalmente, preguntado por cuál es la opinión que percibe en el ámbito de la justicia y en la población en general respondió, “que nosotros estemos discutiendo este tema en el marco de lo que está pasando parece que nos pone en una situación incomoda, porque aquel que está atravesando una situación económica, social o de salubridad desesperante dice: de qué están hablando; la inoportunidad es manifiesta. Sin embargo, creo que hay una conciencia crítica en nuestra comunidad que se va a expresar y que aunque el penal esté cobrado esto va a marcar a un Gobierno y a un proceso. Cada vez que en Argentina pasó esto, lo que sucedió marcó una etapa histórica, el Gobierno está a punto de ponerse un sello en la frente que es el copamiento del Poder Judicial».
