
Por Claudia J. Verbauwede
Astrología
Surge del interés del hombre por el cielo y la tierra; y se descubrió así mismo observando estas dos polaridades, arriba y abajo; y la correspondencia que había entre ellas. La propia necesidad de subsistencia lo impulsó a detenerse, mirar la tierra y encontrarse con la posibilidad de sembrar. A su vez, esto lo llevó a conocer los tiempos y los ciclos; Y observó con detenimiento el ritmo del sol y luna, el día y la noche, las cuatro estaciones y los ciclos lunares.
Cuando había Luna Nueva eran las noches más peligrosas y oscuras, pero en el día era el momento de siembra. En el cuarto creciente aparecían los primeros brotes, en Luna Llena la planta se desarrollaba y finalmente, en el Cuarto Menguante, daba sus frutos. Estos ciclos dieron todo un carácter místico y religioso a la experiencia humana. Así lo describe aquel maravilloso libro: “El Kybalión”, es el “libro de los libros”, el que habla de los principios universales: Principio de que todo es Mente, el de Polaridad, Vibración, Ritmo, Causa y efecto, y, por último, de Generación. Son 7 principios. Pero arranquemos por algo: por ella, la plateada, la que cambia de forma.
La Luna
Ella encarna lo femenino, lo suave, lo tierno y lo que nutre; representa el principio «Yin», lo receptivo. También representa a la madre y a la mujer, y la semejanza con el ciclo menstrual femenino de 28 días, por lo tanto, se lo relacionó con lo húmedo, la lluvia y con los procesos de evolución y fin. Desde tiempos remotos, al aparecer y desaparecer del cielo, daba la idea de morir y renacer. Era como un ser viviente en desarrollo y crecimiento. Pero la astrología fue teniendo, diferentes visiones, los antiguos eran bastante predictivos y le hacían preguntas concretas al astrólogo. Cuando surgió la Psicología, también se interesaron los astrólogos en dar una mirada psicológica a la astrología.
La función de la Luna: ¿cómo posibilitante o como condicionante?
Allí donde comienza la vida, en cualquier estado de embrión está la luna cuidando y protegiendo, dando sustancia, por eso se dice que es la madre. La memoria está muy relacionada con la memoria corporal y el sentir como nos cuidaron.
Nos revela en dónde nos sentimos más cómodos, en familia, en intimidad, y si no resulta así, nos da miedo.
Para describir a la luna tenemos que tener en cuenta su elemento. Si es de fuego, tierra, aire o agua. Concepto de elementos, nos orientan para comprender como funciona esa energía.
Las lunas en fuego tienen una memoria de lo activo, la vitalidad, lo intuitivo, lo dramático histriónico, los viajes, los deportes, lo vivencial. Son tres: Aries, Leo y Sagitario.
Las lunas en tierra son Tauro, Virgo y Capricornio: se caracterizan por haber sido cuidados en lo material, en su alimentación, nutrición, en la higiene corporal, sustento, seguridad, y como un deber ser por que el cuidado es concreto, palpable.
Lunas en aire se caracterizan porque hay mucha palabra, mucha comunicación, llenas de vínculos cercanos, primos, tíos, vecinos que son como hermanos, buenas relaciones de cordialidad y también cierto desapego, se intenta mirar las situaciones con objetividad. Son lunas en Géminis, Libra y Acuario.
Lunas en agua: Hay mucha emoción en los vínculos más cercanos, imaginación, vuelo, creatividad, música, sueños. Estas son Lunas en Cáncer, Escorpio y Piscis.
Hay que salir al mundo y dejar la comodidad, enfrentar los nuevos desafíos que pide la vida, será momento de dejar la Luna y pasar por otro proceso, todo lo que aprendí y mamé, será parte de mi pero no lo único, será momento de usar otras funciones. La solar, la jupiteriana, saturnina y transpersonal.
Hasta aquí nuestro primer viaje, con tan solo algunos conceptos desde los que partiremos en futuros encuentros, a no desesperar, al autoconocimiento lleva tiempo, paso a paso.
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