La Mesa de Enlace organizó una reunión privada y destacó que el campo es parte de la solución a los problemas que enfrenta la Argentina.
La historia de los más de 100 días del gobierno de Javier Milei se puede contar de varias maneras. Sin embargo, en lo que respecta al sector agropecuario tiene más oscuros que claros.
Si bien nadie duda de la enorme necesidad que hay de normalizar la economía y de quitar las absurdas trabas y burocracias instaladas que fueron socavando el deseo de desarrollo innato que tienen todos y cada uno de los actores de la agroindustria, lo cierto es que la realidad se cuenta con los hechos y hasta ahora no sólo no hubo aciertos sino que además la dirigencia rural y los productores tuvieron que salir a explicar que en la billetera del campo no queda nada para repartir.
El campo quiere formar parte del Pacto de Mayo
Pareciera que fue hace meses, pero el Gobierno impulsó la ley ómnibus hace pocas semanas y allí se planteó exactamente lo opuesto a lo que los productores habían pedido durante toda la campaña presidencial: el Poder Ejecutivo -lejos de quitar el pie de encima al agro- buscó promover una suba de retenciones a todas las actividades, incluyendo las economías regionales.
Este “error no forzado” le costó al ejecutivo volver sobre sus pasos, aunque luego insistió con el aumento en el cobro de los tributos en los cultivos extensivos, para luego finalmente quitar el capítulo fiscal de la ley que -cobrando más impuestos- pretendía iniciar el camino hacia la reducción del déficit.
