El Gobierno está considerando proponer una ampliación de la jornada laboral durante una mesa de diálogo con los sindicatos. Esta propuesta se apoya en un proyecto del diputado radical Martín Tetaz, quien ha recibido el respaldo del secretario de Trabajo, Julio Cordero.
El actual ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, conocido por su enfoque en la flexibilización laboral, intentó desmentir la información mediante un comentario en el que simplemente calificaba la noticia de «falsa» en mayúsculas. Sin embargo, Tetaz afirmó que su proyecto de explorar jornadas laborales alternativas es considerado de interés por muchos en el Gobierno. Actualmente, esta iniciativa dependerá de la aprobación de la CGT.
El diputado expresó su disposición a participar en un proceso de concertación con empresarios y sindicatos, mencionando que Cordero le ofreció esta posibilidad y que están trabajando en la elaboración de un dictamen mayoritario en la comisión.
Régimen optativo
El proyecto consiste en la adopción de un «régimen optativo de jornada laboral alternativa» no sujeto a las actuales limitaciones normativas que fijan un máximo de 8 horas de prestación diaria y 48 horas semanales. Para la prueba piloto bajo estudio se requerirá del consenso del sindicato correspondiente plasmado en un convenio colectivo y se prevé fijar un plazo de vigencia de las nuevas condiciones de tres a seis meses con la posibilidad de reversibilidad a la jornada preexistente en caso de no haber satisfacción de las partes al cabo de ese período.
El plan guarda similitudes con el artículo 79 del capítulo laboral del DNU 70/23, frenado por un amparo judicial, que habilitaba la constitución de bancos de horas o alteraciones en la extensión de la jornada en cada convenio con la sola limitación de un descanso mínimo de 12 horas entre un día de trabajo y el siguiente.
El “Día Osvaldo”
Tanto el legislador radical como el secretario de Trabajo presentan la idea como un esquema de «reducción de la jornada laboral» y en el caso de Tetaz hasta bautizó su proyecto como el “Día Osvaldo», en alusión a una publicidad que proponía agregarle al fin de semana un día con ese nombre. La contrapartida es la extensión -para el diputado, sin límites, para el funcionario, no más de 12 horas diarias- sin el pago de horas extra.
«El proyecto tiene varias ventajas. Les permite a las partes explorar jornadas laborales alternativas, fijar cuatro días de trabajo y tres de descanso o reducirlas a cambio de un compromiso de productividad. Creamos el instituto de la prueba durante tres a seis meses con un cambio en las reglas de juego. Si funciona para ambas partes, se mantiene; si no, reversibilidad», precisó Tetaz.
