El secretario de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), Julio Ramírez, criticó fuertemente la gestión del gobierno actual, resaltando la grave crisis que atraviesa el sector de la construcción en Tierra del Fuego. Aseguró que a pesar de los anuncios oficiales sobre la baja de la inflación y el riesgo país, las condiciones laborales empeoran, con el trabajo en negro como una de las principales consecuencias.
En una entrevista exclusiva, Julio Ramírez, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), expresó su preocupación por la situación del sector de la construcción, que atraviesa una grave crisis laboral en Tierra del Fuego. Según Ramírez, a pesar de los anuncios positivos que emanan desde el gobierno nacional sobre la baja de la inflación y la mejora del riesgo país, la realidad es otra: la construcción está parada, y el trabajo en negro se ha intensificado.
La crisis laboral del sector de la construcción
En palabras de Ramírez, «el gobierno habla de que la inflación está bajando, pero eso es porque la gente no puede comprar nada, se está muriendo de hambre». La baja de la inflación, según el sindicalista, no refleja una mejora en las condiciones de vida de la población, sino una reducción del poder adquisitivo de las familias, que se ven obligadas a recortar sus gastos debido a la falta de trabajo y los ingresos. insuficientes.
El sector de la construcción, que históricamente ha sido un motor importante de la economía local y nacional, se enfrenta a un estancamiento sin precedentes. «No tenemos obras públicas, seguimos como estábamos al principio. Pensábamos que con la llegada del buen tiempo se iniciarían nuevos proyectos, especialmente con fondos nacionales para obras en Tierra del Fuego, pero no ha sido así», comentó Ramírez. La falta de inversión en infraestructura, tanto pública como privada, ha dejado a millas de trabajadores sin empleo.
El trabajo en negro como consecuencia del cierre del PROCREAR
Uno de los temas que más preocupa a Ramírez es el cierre del programa PROCREAR, que permitiría a las familias acceder a créditos para la construcción de viviendas. «El PROCREAR lo que hizo fue darle la plata directamente a las familias, quienes luego contratan a albañiles o mano de obra no registrada para terminar sus casas», explicó el dirigente sindical. Esta modalidad, aunque ayuda a las familias a poder completar sus viviendas, favorece el trabajo en negro, con lo que ello implica: la ausencia de derechos laborales como trabajo social, jubilación, y la falta de garantías para los trabajadores.
La falta de medidas claras y eficaces por parte del gobierno para regularizar este tipo de trabajos, según Ramírez, está empeorando la situación. «Esto no es una solución para los trabajadores, es un incentivo para el trabajo en negro», agregó.
Expectativas mínimas y un panorama incierto
En cuanto a las expectativas de empleo para los trabajadores de la construcción en la provincia, Ramírez manifestó que la situación es crítica. «Hoy tenemos una bolsa de trabajo con casi mil compañeros esperando ser convocados, pero en la práctica solo hay unos 400 trabajando, en su mayoría en obras pequeñas y con contratos informales», detalló. Aunque se vislumbran algunas esperanzas con la posible ejecución de obras grandes, como el puerto de Río Grande, «la mayoría de los trabajadores no tienen ninguna perspectiva concreta», aseguró.
Con una bolsa de trabajo que supera las mil personas y solo una pequeña fracción siendo contratada, Ramírez lamenta que, a pesar de los esfuerzos del municipio de Río Grande por continuar con algunas obras, la situación sigue siendo insostenible. El sindicato y los trabajadores siguen luchando contra un sistema que, según él, favorece a las grandes empresas y no genera oportunidades reales para las pequeñas y medianas empresas ni para los trabajadores.
El desafío sindical y la reflexión sobre el apoyo al Gobierno
El dirigente también reflexionó sobre el apoyo que el gobierno actual sigue recibiendo de algunos sectores, a pesar de la situación crítica que atraviesan los trabajadores. «Muchos votaron por este gobierno pensando que todo iba a mejorar, pero lo único que hemos visto es más hambre y más desesperación», afirmó Ramírez, aludiendo a los efectos de las políticas económicas aplicadas por la administración de Javier Milei.
Por otro lado, Ramírez expresó que la clase media y los sectores más acomodados siguen sosteniendo al gobierno, mientras que los trabajadores más humildes, especialmente aquellos vinculados a la construcción, son los que sufren las consecuencias más duras de las decisiones políticas. «La clase obrera está siendo ignorada, y la CGT no está actuando con la fuerza necesaria para defender a los trabajadores», señaló.
El futuro de la construcción y el sindicalismo en Tierra del Fuego
Ante este panorama, el líder sindical dejó claro que la única esperanza para el sector es la reactivación de grandes obras, como el puerto, que podría generar empleo. Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto, y los trabajadores de la construcción en Tierra del Fuego continúan esperando por una mejora real que les permita vivir dignamente de su trabajo.
«Lo que estamos pasando no tiene comparación con lo que hemos vivido con otros gobiernos. La situación no ha sido nunca tan grave», concluyó Ramírez, quien finalizó la entrevista con un mensaje claro: la lucha por los derechos laborales y el bienestar de los trabajadores continúa, y el cambio debe ser urgente para evitar una mayor crisis en el sector.
