A pesar de contar con un régimen impositivo especial, la industria en Tierra del Fuego enfrenta su peor momento en 15 años, con cierre de empresas y una creciente incertidumbre sobre el futuro económico de la región. La falta de inversiones en infraestructura y el debate sobre el recorte de beneficios fiscales ponen en riesgo el desarrollo local y la soberanía nacional.
La situación económica de Tierra del Fuego se vuelve cada vez más preocupante, con un sector industrial que atraviesa una crisis sin precedentes. Juan Pablo Deluca, presidente de Río Grande Activa Sociedad del Estado y representante del municipio ante el Fondo de la aMpliacion de la Matriz Productiva, advirtió en declaraciones a FM La Isla, sobre los graves desafíos que enfrenta la industria fueguina en el contexto de la discusión del presupuesto nacional. A pesar de los beneficios fiscales que han caracterizado el régimen impositivo especial de la ley 19.640, el panorama actual revela una reducción significativa en el número de trabajadores, establecimientos industriales y niveles de producción, alcanzando cifras alarmantes que no se veían desde hace 15 años.
Uno de los casos más emblemáticos de esta crisis es el cierre de empresas textiles como BARPLA, que ha dejado a muchas familias en una situación de vulnerabilidad. La incertidumbre sobre la continuidad de otras empresas también genera inquietud en el sector. “Estamos viendo un panorama que no solo es preocupante para la industria, sino también para todos los trabajadores que dependen de ella”, señaló Juan Pablo.
En este contexto, se abre un debate sobre la posible reducción de los beneficios impositivos que se otorgan a la industria fueguina. Algunas voces argumentan que estos fondos podrían ser redistribuidos hacia otros sectores, como jubilaciones y educación. Sin embargo, Deluca enfatizó que, aunque estos beneficios son a menudo criticados desde una perspectiva fiscal, su eliminación no aportaría significativamente al presupuesto nacional. “El debate público parece ignorar la importancia estratégica de Tierra del Fuego en términos de soberanía nacional, especialmente considerando la competencia que enfrentamos de países vecinos que están invirtiendo en sus capacidades logísticas y de infraestructura”, adviertió.
Un aspecto crucial que agrava la situación es la falta de inversiones en infraestructura necesaria para el desarrollo industrial. A pesar de que existen aproximadamente 100.000 millones de pesos disponibles para proyectos en el Fondo de Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP), su aplicación efectiva no se ha dado. Estos fondos deben ser utilizados para reinversiones obligadas por parte de las empresas, pero, hasta el momento, no se están aplicando de manera efectiva. “La promoción industrial no solo debería centrarse en proyectos productivos, sino también en mejorar las condiciones de vida de los trabajadores fueguinos a través de infraestructura adecuada”, sostuvo Juan Pablo.
Además, un proyecto aprobado para mejorar el parque industrial de Río Grande, que incluye la ampliación de la red de agua potable y la instalación de nichos de emergencia, se encuentra estancado en su ejecución. Aunque la disponibilidad de agua no es un problema inmediato, se subraya la necesidad de contar con la infraestructura adecuada para facilitar el crecimiento industrial. “Es fundamental que se considere un enfoque público-privado en la promoción industrial, donde las empresas y el gobierno trabajen juntos para lograr un desarrollo sostenible”, destaca.
El cierre de empresas y la creciente precariedad habitacional, evidenciada por los datos del último censo, reflejan la urgencia de abordar estas problemáticas. La promoción industrial busca que las ganancias de las empresas se reinviertan en la región, pero las decisiones económicas del gobierno nacional parecen priorizar otros sectores, como los hidrocarburos y las finanzas, en detrimento del desarrollo industrial local.
Deluca concluyó señalando que, en un contexto de alta pobreza y desempleo, es esencial que las decisiones políticas reconozcan la importancia de las capacidades productivas locales. “Mientras las familias luchan por la supervivencia económica, es difícil sostener discusiones sobre soberanía y desarrollo. Necesitamos un compromiso real por parte del gobierno nacional para invertir en la industria fueguina y garantizar un futuro sostenible para nuestra región”, dijo.
La industria en Tierra del Fuego se encuentra en una encrucijada, y su futuro depende de decisiones críticas que deben tomarse en el corto plazo. La necesidad de un enfoque integral que promueva la inversión y el desarrollo sostenible se hace cada vez más evidente, ya que la región enfrenta desafíos que podrían comprometer no solo su economía, sino también su papel geopolítico estratégico en el contexto nacional.
