La decisión del último minuto del gobierno de Javier Milei surgió tras semanas de especulación sobre su postura en la cumbre internacional encabezada por Brasil.
En un clima marcado por el desacuerdo, la participación del presidente argentino Javier Milei en la cumbre del G20 en Río de Janeiro generó expectativas hasta la final. Su abierta oposición a las principales iniciativas promovidas por el anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo en vilo a analistas y líderes globales. Sin embargo, finalmente el gobierno argentino decidió adherirse a la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza , impulsada por Brasil como parte de su liderazgo en el G20.
Una coalición internacional sin precedentes
El documento final, divulgado por el gobierno brasileño, confirmó que la Alianza cuenta con el respaldo de 82 países, dos bloques regionales, 24 organizaciones internacionales y 9 instituciones financieras . Este ambicioso proyecto comenzará con un presupuesto inicial de 25.000 millones de dólares , destinados tanto a los costos operativos como al financiamiento de políticas públicas y proyectos específicos.
Según el documento, los objetivos principales son erradicar el hambre y la pobreza para 2030 , reducir las desigualdades globales y revitalizar las alianzas internacionales en pro del desarrollo sostenible. Lula, durante la apertura de la cumbre, subrayó que estas problemáticas no son resultado de fenómenos naturales, sino de decisiones políticas y económicas.
“En un mundo donde los gastos militares ascienden a 2,4 billones de dólares, es inaceptable que aún haya hambre”, sentenció Lula, quien destacó que la Alianza buscará articular soluciones internacionales eficaces y sostenibles.
Modelos exitosos como inspiración
Lula no dudó en señalar ejemplos de políticas públicas brasileñas que han demostrado ser efectivas, como Bolsa Familia y el Programa de Compra de Alimentos y Merienda Escolar , implementados en sus mandatos previos y revitalizados durante su actual gestión. Estas iniciativas, según el mandatario, han permitido una redistribución de recursos que impacta directamente en los sectores más vulnerables.
El mandatario brasileño insistió en que, con la participación activa de la sociedad civil, se pueden promover programas de inclusión social, fortalecimiento de la agricultura familiar y seguridad alimentaria.
El giro inesperado de Argentina
Hasta el último momento, las posturas de Argentina generaban dudas. Medios tanto brasileños como argentinos coincidían en que Milei, firme defensora de políticas libertarias, no alinearía al país con un proyecto que prioriza la intervención estatal y la redistribución. El mandatario había demostrado esta postura previamente con medidas como la reducción de alimentos y ayudas distribuidas por el Estado a comedores sociales.
No obstante, la decisión final marcó un cambio de rumbo inesperado. Según trascendió, la influencia de otros miembros del G20 y la presión diplomática habrían sido factores clave.
Estructura y financiación de la Alianza
El proyecto contará con un Mecanismo de Apoyo que operará desde la ONU , bajo la coordinación de la FAO, aunque con independencia operativa. Este mecanismo se encargará de promover asociaciones a nivel nacional para implementar medidas concretas contra el hambre y la pobreza.
Brasil asumirá la mitad de los costos operativos del mecanismo hasta 2030, mientras que el resto será financiado por países como Bangladesh, Alemania, Noruega, Portugal y España .
Con la adhesión de Argentina, la Alianza gana peso en su ambición global, reafirmando la importancia del consenso multilateral para enfrentar los desafíos más urgentes de la humanidad.
