
(*) Por el Ing. Agustín Borthiry
Ley Nº 27781. Boleta Única de Papel. Características. La excusa de la “transparencia”. ¿Qué hay detrás de los organismos que la promueven? Reivindicación de la boleta partidaria.
La Boleta Única de Papel (BUP)
A principios del mes de octubre del presente año, el Congreso de la Nación sancionó la Ley Nº 27781, como una modificación a la Ley Nº 19945 referida al Código Electoral Nacional, y que se denominó “Boleta Única Papel”, ya que introdujo esta modificación, es decir la Boleta Única de Papel para la emisión del sufragio en todos los procesos electorales nacionales contemplados en el Código Electoral.
En la misma ley y a través de 44 artículos, se establecen las características, contenidos y los criterios para la utilización de este instrumento para la emisión del sufragio por parte de la ciudadanía.
La característica principal es que en dicha Boleta Única estarán incluidas todas las categorías para las que se realiza la elección, claramente distinguidas, y en donde estarán los nombres de casi todos los candidatos en una grilla con filas y columnas para las categorías y para las agrupaciones políticas. Aclaro lo de “casi todos los candidatos”, ya que en el caso de categorías como las de Diputados Nacionales solamente aparecerán los nombres de los primeros cinco candidatos, y el resto estarán publicados en afiches o carteles de exhibición en las cabinas de votación, en el cuarto oscuro, o en otro espacio destinado para tal fin.
Es decir, que el votante en el momento de emitir su voto, tendrá una boleta única con los nombres y fotografías de casi todos los candidatos de todas las agrupaciones políticas, y en la misma, al momento de votar, deberá marcar los casilleros de los candidatos de su preferencia.
Este sistema ha sido promocionado por diversas agrupaciones políticas y también por algunas Organizaciones no Gubernamentales (ONG´s), y distintas instituciones sociales, y lo consideran como un gran avance democrático, ya que permite que mejore la transparencia del actual sistema electoral.
Intereses en juego
Precisamente, una de esas organizaciones, como lo es el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), que se presenta como “una organización independiente, apartidaria y sin fines de lucro que produce conocimiento y ofrece recomendaciones para construir mejores políticas públicas”, ha expresado su satisfacción ante la sanción de esta ley, ya que según dicen en su página web, “Con este nuevo instrumento de votación, avanzamos hacia elecciones más transparentes y equitativas”.
Por supuesto, que ninguna de estas agrupaciones y organizaciones nunca pudieron demostrar que el actual sistema electoral no fuera transparente ni garantizara elecciones limpias y equitativas.
A través de los años, y por medio de infinidad de denuncias públicas, que nunca pudieron ser demostradas, se cuestionó el actual sistema electoral, que, hasta ahora, siempre demostró su transparencia y garantizó que el resultado electoral fuera el que correspondía de acuerdo a la voluntad de la ciudadanía. Invariablemente, esas denuncias provinieron de las agrupaciones políticas que no podían ganar las elecciones, y pensaban que a través de las denuncias podrían revertir los resultados.
Por tales motivos, siempre aparecieron estos abanderados de la transparencia, proponiendo diversas modificaciones al Código Electoral Nacional, para ver si encontraban alguna manera que los beneficiara y les permitirá torcer la voluntad popular y para ello, a través de los años, propusieron distintos cambios que se fueron consolidando a través de leyes del Congreso Nacional, pero ninguna de esas modificaciones impidió que el pueblo eligiera genuinamente a sus representantes. Seguramente, estos abanderados, y con este nuevo sistema establecido, en el caso de perder las elecciones, reclamarán fraude y propondrán nuevas modificaciones para mejorar la “transparencia” de las votaciones.
Siempre, estos grupos políticos estuvieron acompañados en sus reclamos por agrupaciones que los apoyaban, como lo fue en su momento “Poder Ciudadano”, o más adelante, la “Red de Acción Política” o el CIPPEC, como ocurre en la actualidad. Todas, organizaciones “independientes, apartidarias, sin fines de lucro” que nos ayudan a “construir mejores políticas públicas”. ¿No habrá otro tipo de intereses detrás de la fachada de esas organizaciones?
Si alguno de los lectores tiene la curiosidad de investigar y profundizar sobre estas organizaciones podrá comprobar que, en todos los casos, sin excepción, los objetivos son similares y loables, y también son similares las organizaciones internacionales que las respaldan. Ejercicio para la casa.
¿Se mejorará la “transparencia”?
Ahora bien. ¿Será cierto que estas modificaciones procuran lograr mayor transparencia o hay otros intereses que juegan en dichas propuestas?
Voy a recordar las palabras de uno de los diputados más importantes de la historia argentina, como lo fue Lorenzo Pepe, que, en un memorable discurso en la Cámara de Diputados en el mes de mayo del año 2001, decía lo siguiente:
“¿Tan mala es la política? ¿Alguien recuerda que, gracias a esta política, que entre ustedes y nosotros construimos en estos últimos dieciocho años, volvió el Estado de derecho a la república? Gracias a la política el respeto a la dignidad de las personas volvió a la república y el sistema democrático comenzó a funcionar. Creo que no es tan mala la política. ¡Guay con los que promueven esa idea!
Hay una socióloga, Carlota Jakis, que en un artículo de «La Nación» señaló textualmente: «A esta clase política, que está herida de muerte, hay que terminar matándola.» Esto se escribe y se edita acá, en este país. Yo preguntaría dónde estaba doña Carlota cuando nosotros apretábamos el esfínter en esta República. ¡Con qué ligereza se puede descalificar una actitud tan noble, tan preciosa y tan venerada por los pueblos desarrollados del mundo como es la política!
¿Hay que recortar? Está bien, hay que recortar. ¿Saben cómo termina esta historia? ¡Ustedes van a alcanzar a verlo: ¡van a sentar en estas bancas a los gerentes de las multinacionales, al imperio, a los poderosos!”

Parece que don Lorenzo Pepe no estaba muy equivocado en sus apreciaciones.
Por ello, vale la pena preguntarse, ¿qué es lo que esconden todas estas agrupaciones políticas, estas ONG´s, estas instituciones, que bajo la excusa de buscar “elecciones más transparentes y equitativas”, van proponiendo modificaciones que, en realidad, lo único que hacen es deslegitimar el rol de los partidos políticos, ya que, en lugar de votar propuestas políticas, se votan figuritas que aparecen en una boleta? ¿Será que el objetivo es impedir el funcionamiento normal de los partidos políticos, que es la herramienta constitucional por excelencia, incorporando otros actores que no cuestionen a los factores de poder?
Sobre la BUP y la boleta partidaria
Analicemos un poco la Boleta Única de Papel.
Como expliqué en párrafos anteriores, este mecanismo permitirá que todos los candidatos figuren en una sola boleta, y el elector deberá indicar su preferencia llenando los casilleros correspondientes. Pero hay un detalle, no menor, que es que, en la ley sancionada, no habrá ningún casillero en la boleta, que permita que el elector pueda elegir votar una lista completa. Tamaño detalle!.

El sistema anterior al propuesto en la Ley Nº 27781, y que es el que todo conocemos, utilizaba la boleta partidaria, en donde, sí, figuraban todos los candidatos para todos los estamentos, y además permitía votar por cada categoría por separado o votar la boleta completa si así fuera la preferencia.
Pero, además, y no menos importante, esa boleta llevaba los colores que cada partido elegía, también los símbolos partidarios, y lo más importante era que esa boleta representaba cabalmente el proyecto político que cada agrupación proponía a la ciudadanía. Con esa boleta, la militancia podía realizar la campaña electoral, repartirla a sus votantes, dejarla en los hogares luego de cada visita que se efectuaba para tal fin, y era una excelente herramienta de vinculación entre los partidos políticos y la ciudadanía.
Recordemos que, de acuerdo a nuestra Constitución Nacional, los partidos políticos son instituciones fundamentales del sistema democrático. Por lo tanto, no deberíamos deslegitimar su funcionamiento con herramientas que desnaturalicen la esencia de nuestro sistema, y que permitan, como decía Lorenzo Pepe, “sentar en estas bancas a los gerentes de las multinacionales, al imperio, a los poderosos”.
A lo largo del tiempo, se ha intentado instalar un falso debate sobre el instrumento de votación, considerando a la boleta partidaria como “corrupta y clientelar” contraponiendo a la boleta única como “transparente y democrática”. Por supuesto, que nunca se pudieron demostrar tales afirmaciones, y el sistema electoral argentino demostró ser lo suficientemente fuerte y confiable como para garantizar el respeto irrestricto al resultado de las votaciones.
Alguno de los cuestionamientos que se hacían a la boleta partidaria era que la misma permitía la llamada ”lista sábana”. La boleta única, no solamente no termina con este problema, sino que lo agrava, ya que como vimos, sólo los primeros cinco candidatos aparecerán en la boleta, dejando al resto fuera de la misma. Mayor prueba de falta de transparencia, imposible. Además, la boleta única tampoco permitirá la elección de candidatos de distintas listas en cada categoría, ya que, esa “lista sábana” es cerrada y bloqueada. La “lista sábana”, vivita y coleando.
Como dije, el sistema que teníamos hasta el cambio de instrumento establecido por la nueva normativa, era lo suficientemente confiable y garantizaba que los resultados de las elecciones fueran exactamente los que expresaban la voluntad popular. Por tal motivo, la excusa de la “transparencia” era sólo eso, una excusa para hacer un cambio innecesario en nuestro sistema tradicional y que nuestro pueblo conocía y valoraba.
Las verdaderas intenciones
Siempre, a lo largo de nuestra historia, los sectores conservadores, la oligarquía y los grandes intereses antipatrióticos, acudieron a este tipo de argumentos para impedir que se impusiera la voluntad popular. Tildaron a los gobierno nacionales y populares como antidemocráticos, como dictatoriales, y adjetivos por el estilo, pero nunca pudieron demostrar que los mismos no respetaran los resultados electorales en cada ocasión que se presentó. Acudieron a todo tipo de artimañas, golpes militares, dictaduras, proscripciones, desapariciones, torturas, que no lograron impedir que, al final, prevaleciera esa voluntad popular inquebrantable. Eso sí, cuando les tocó gobernar no dudaron un momento en aplicar políticas antidemocráticas, antiderechos, antiargentinas, como lo demostraron los últimos dos gobiernos, como el de Macri o el de Milei, nombrando jueces por simple decreto, o impulsando decretos claramente inconstitucionales, como lo es el Decreto Nº 70/2023 que promulgó Javier Milei, y que, a casi un año de gobierno todavía sigue vigente sin que el Congreso de la Nación ni el Poder Judicial cuestionen su inconstitucionalidad y sea derogado. Los partidos políticos y sus representantes en las cámaras del Congreso de la Nación están en deuda con la sociedad.

Lo notable, es que, en estos procesos antipopulares, ninguna de esas organizaciones e instituciones, como el CIPPEC, por ejemplo, se preocuparan por “ofrecer recomendaciones para construir mejores políticas públicas”. ¿Será una casualidad o en realidad esas ONG´s representan esos intereses y se sienten muy cómodos con esos gobiernos?
Curiosidad. Si observamos quienes son los invitados a la cena anual del CIPPEC, podremos deducir, claramente, qué intereses son los que representan estas organizaciones.
Por último…
Por lo tanto, y a modo de conclusión, los que estamos de este lado, sabemos perfectamente que la Boleta Única de Papel, no logrará lo que propone, es decir, más transparencia y equidad, sino que será una forma más de impedir que la política y los partidos políticos puedan llevar adelante sus propuestas y sus programas en beneficio del pueblo y que puedan actuar como dique de contención a gobiernos antiargentinos, como el que actualmente nos gobierna. Seguramente, vendrá luego la ley de “ficha limpia”, para proscribir a la dirigente más importante del peronismo, vendrá la reforma política propiciando el desfinanciamiento de parte del Estado de los partidos políticos, también el permiso para que los grupos empresarios concentrados financien las campañas políticas sin ningún tipo de límites ni control, pero con el impedimento de que las organizaciones gremiales lo puedan hacer, y otra serie de medidas para impedir la expresión cabal del pueblo, y lograr imponer políticas de entrega de nuestra industria, de nuestras riquezas, de nuestra cultura. En una palabra, políticas de entrega de nuestra soberanía.
Seguramente, la ciudadanía sabrá encontrar la manera de superar estos nuevos obstáculos y hará escuchar su voz. Esperemos que haya una dirigencia política que esté a la altura de las circunstancias para acompañar al pueblo y ponerse al frente de esa lucha por recuperar la soberanía popular.
¡¡¡Así sea!!!
(*) Agustín Borthiry es Ing. Quimico (UNS) especializado en Gas (UBA) Jubilado, fue docente de la UTN, Participó en investigaciones en innovación educativa y ejerció la funcion pública dentro del Ministerio de Educación. Se define como Militante Peronista.
Fuentes: Infoleg, página web del CIPPEC, discursos de Lorenzo Pepe en el Congreso de la Nación, nota de opinión de Marcos Schiavi “Reforma del sistema electoral argentino – Veinte puntos sobre la boleta única”.
