La licenciada en psicología y magíster en neuropsicología clínica, Lorena Boschetti, se refirió a los avances y desafíos en la comprensión del síndrome de Asperger y el espectro autista. La especialista destacó la importancia de la aceptación, la accesibilidad y el rol de la sociedad en la inclusión de las personas con esta condición.
En el marco del Día Internacional del Síndrome de Asperger, celebrado el 18 de febrero, la licenciada en psicología y magíster en neuropsicología clínica, Lorena Boschetti, compartió una reflexión profunda sobre los avances y desafíos que enfrentan las personas con esta condición. Desde la reclasificación del síndrome de Asperger dentro del espectro autista en 2013 hasta la importancia de la inclusión y la accesibilidad, Boschetti destacó la necesidad de romper estigmas y promover una sociedad más inclusiva.
Boschetti recordó que, desde 2013, el síndrome de Asperger pasó a formar parte del espectro autista, una decisión que generó controversias pero que también permitió una mayor visibilidad y comprensión de esta condición. «No se trata de una enfermedad, sino de una forma diferente de estructuración cerebral que afecta el procesamiento de la información y la interacción social», explicó.
Las personas con Asperger suelen presentar dificultades en la comunicación social, intereses restringidos y, en muchos casos, alteraciones sensoriales. Sin embargo, Boschetti enfatizó que no todas las personas con esta condición tienen las mismas necesidades de apoyo. «Algunos pueden ser más inflexibles, otros pueden tener mayores desafíos en la interacción social, pero todos comparten una forma única de ver el mundo», señaló.
En los últimos años, gracias al activismo y a la difusión en redes sociales y medios de comunicación, se ha logrado un mayor reconocimiento de las necesidades de las personas con Asperger y otras condiciones del espectro autista. Iniciativas como las «horas silenciosas» en supermercados y cines son ejemplos concretos de cómo pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia en la vida de estas personas.
«La accesibilidad no es solo física, también es sensorial y cognitiva. Se trata de crear entornos que permitan a las personas con Asperger desarrollarse plenamente», afirmó Boschetti. Además, destacó el rol fundamental de las políticas públicas y la necesidad de que los gobiernos trabajen en la creación de espacios inclusivos en educación, salud, justicia y ocio.
El rol de la familia y la sociedad
La especialista subrayó que, si bien existen tratamientos y terapias para mejorar habilidades sociales y comunicativas, el entorno familiar y social juega un papel crucial en el desarrollo de las personas con Asperger. «No se trata de cambiar a la persona, sino de adaptar el entorno para que pueda desenvolverse de acuerdo a sus características», explicó.
Boschetti también abordó el tema del «camuflaje», un fenómeno común en mujeres con Asperger que intentan ocultar sus características para encajar en contextos sociales. «Esto genera un gran sufrimiento y puede llevar a cuadros de ansiedad y depresión. Por eso es fundamental trabajar en la aceptación y el respeto hacia la diversidad», afirmó.
Un mensaje de esperanza
Finalmente, la licenciada en psicología envió un mensaje esperanzador: «Tener Asperger no es una sentencia de muerte ni una tragedia. Con el apoyo adecuado, las personas con esta condición pueden llevar una vida plena y feliz. La clave está en la aceptación, el respeto y la creación de entornos inclusivos que permitan a todos desarrollarse según sus propias capacidades».
En un mundo donde la diversidad es cada vez más valorada, el síndrome de Asperger nos recuerda que todas las formas de ser y pensar tienen un lugar en la sociedad. Como bien dijo Boschetti, «aceptarnos tal cual somos es el primer paso hacia una convivencia más enriquecedora para todos».
El Día Internacional del Síndrome de Asperger no solo es una fecha para recordar, sino también una oportunidad para reflexionar sobre cómo podemos, como sociedad, contribuir a un mundo más inclusivo y respetuoso de las diferencias.
