Miles de manifestantes colmaron las inmediaciones del Congreso en apoyo a los jubilados, mientras la CGT y las centrales obreras lideran un histórico paro de 24 horas contra el modelo económico del Gobierno. La movilización refleja el creciente descontento social ante las políticas de exclusión y represión.
Una Multitudinaria Convocatoria Contra el Ajuste
Una imponente movilización congregó a decenas de miles de personas este miércoles en las cercanías del Congreso Nacional, en respaldo al reclamo histórico que semana a semana llevan adelante las organizaciones de jubilados y jubiladas. Las columnas de la CGT, junto a las dos CTA, fueron el eje de una protesta masiva que rechazó las políticas de ajuste y desmantelamiento del Estado impulsadas por el Gobierno de Javier Milei.
La manifestación no solo evidenció el hartazgo social, sino que también sirvió como antesala del paro nacional de 24 horas convocado por la CGT para este jueves, medida respaldada por el resto de las centrales sindicales, agrupaciones políticas y organismos de derechos humanos. Esta será la tercera huelga general en contra del modelo económico de exclusión y destrucción productiva que Milei intenta imponer.
El Gobierno y su Apuesta Fallida
El Ejecutivo confiaba en que la imagen del paro se vería opacada por la decisión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de no adherir a la medida, manteniendo los colectivos en circulación. Sin embargo, la experiencia previa demuestra que la ausencia de este gremio no debilita la contundencia de las protestas. El 9 de mayo de 2023, pese a la postura de la UTA, el acatamiento al paro fue masivo en todo el país, y desde la CGT aseguran que esta vez se repetirá el mismo escenario.
Un Gobierno en Retroceso
Los primeros meses de la administración libertaria estuvieron marcados por un avance implacable en su agenda de desregulación estatal. Sin embargo, con el tiempo, el Gobierno comenzó a mostrar fisuras. Sus errores políticos, sumados a la rigidez ideológica de Milei, generaron un creciente rechazo social.
El punto de quiebre llegó con su discurso en Davos, cargado de mensajes supremacistas y homofóbicos, que provocó un repudio unánime. A esto se sumaron las masivas marchas del 8M y 24M, seguidas por la brutal represión del 12 de marzo contra jubilados y manifestantes, incluyendo agresiones al fotógrafo Pablo Grillo. Además, el escándalo por la promoción de la criptomoneda $LIBRA, vinculada a una estafa millonaria, terminó de erosionar la imagen presidencial.
El Tercer Paro: Razones y Exigencias
Esta nueva medida de fuerza llega en un contexto de mayor debilidad gubernamental, pero también por la acumulación de reclamos insatisfechos:
- Paritarias libres y actualización salarial
- Aumento urgente para jubilados
- Fin de la represión a las protestas
- Defensa de la industria nacional y la obra pública
- Más presupuesto para educación y salud
- Respeto a los derechos sociales conquistados
La Estrategia Oficial y la División Sindical
Ante los rumores del paro, el Gobierno intentó neutralizar la protesta. Primero, mediante un diálogo infructuoso; luego, apelando a la UTA, gremio históricamente enfrentado con los Moyano y dependiente de fondos estatales para su obra social. Sin embargo, desde la CGT descartan que esta maniobra afecte la contundencia del paro, recordando el éxito de la huelga del año pasado pese a la postura del sindicato de transportistas.
La Fuerza de las Regionales y lo que Falta
Un factor clave en la organización de esta protesta fue el trabajo territorial de la CGT, que logró reactivar sus regionales en todo el país. Esto permitió movilizaciones simultáneas en múltiples provincias, mostrando un frente unido contra el ajuste.
No obstante, desde el sindicalismo señalan una carencia crítica: la falta de un liderazgo político que canalice el descontento social. Critican que los dirigentes partidarios aprovechan las luchas gremiales para su beneficio, pero luego marginan a los sindicatos en las definiciones electorales.
Conclusión: Un Gobierno Acorralado
El tercer paro nacional no solo refleja el creciente malestar popular, sino también la incapacidad del Gobierno para contener la crisis social que sus propias políticas generaron. Con un modelo económico que profundiza la exclusión y una estrategia represiva que solo incrementa el rechazo, Milei enfrenta un desgaste acelerado, mientras las calles se convierten en el principal termómetro de su fracaso.
