El director del Hospital Regional Ushuaia, Dr. Carlos Guglielmi, advirtió que la falta de profesionales médicos, la deuda de las obras sociales y la crisis estructural ponen en riesgo la atención pública. «Estamos cada vez peor», reconoció en una entrevista exclusiva.
La situación sanitaria en Tierra del Fuego atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. Así lo advirtió el director del Hospital Regional Ushuaia, Dr. Carlos Guglielmi, quien reconoció que la crisis de falta de médicos, sumada a las enormes deudas de las obras sociales, está afectando gravemente la capacidad de atención del sistema público de salud.
En diálogo con Radio Provincia, Guglielmi fue contundente: «Estamos en un momento de situación crítica. La escasez de profesionales médicos se debe a muchos factores, pero principalmente a un problema nacional: cada vez menos jóvenes estudian medicina, y los que lo hacen no quieren invertir más de diez años en formarse», explicó.
El deterioro no solo es numérico. Según relató, en 2022 había cerca de 400 médicos en el sistema público provincial; hoy, apenas se sostienen unos 300. La rotación es permanente: «Los médicos vienen, hacen un paso y se van», lamentó el director.
Guglielmi detalló que Tierra del Fuego enfrenta una dificultad estructural para atraer profesionales: «Acá no se producen médicos. Todo el personal viene de otras provincias. Si no sos competitivo en condiciones salariales y laborales, no lográs que se queden». A esto se suma que, debido a la concentración de oportunidades laborales, muchos prefieren radicarse en grandes ciudades donde pueden tener múltiples empleos simultáneamente.
Aunque el salario de un médico en Tierra del Fuego es, en promedio, superior al de otras provincias, la imposibilidad de acceder a ingresos extras y el alto costo de vida en la isla disuaden a muchos. «La única opción real sigue siendo la dedicación exclusiva al hospital», señaló Guglielmi.
La situación ha obligado al hospital a contratar médicos a través de empresas privadas, algo que no era habitual años atrás: «Hoy tenemos pediatras contratados, algo que nunca había pasado», indicó, alertando además sobre el incremento de los costos que eso implica para el Estado.
El problema de las deudas de obras sociales
Otro de los puntos críticos que golpean las finanzas hospitalarias es el atraso de pagos de las obras sociales, en especial de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF). Según Guglielmi, el hospital factura alrededor de 800 millones de pesos mensuales, pero logra recuperar apenas entre 300 y 350 millones. «El resto es deuda de obras sociales que no pagan», denunció.
El director explicó que existe una suerte de «contagio» entre obras sociales: «Cuando una empieza a no pagar y ve que igual atendemos a sus afiliados, las demás hacen lo mismo. No tenemos herramientas jurídicas fuertes para forzarlas a cumplir», afirmó. A esto se suma la complicidad política: «Los sindicatos están vinculados con la política, y eso hace que no se avance en el cobro de las deudas», denunció.
Particularmente grave es el caso de OSEF, que –según detalló– prioriza pagar a prestadores privados mientras mantiene una deuda millonaria con el hospital público: «Con lo que recauda, sostiene al sector privado, pero a costa de no pagar a los hospitales estatales», explicó.
El director también alertó sobre un problema estructural: «Estamos construyendo un hospital nuevo, pero si no tenemos profesionales, no vamos a poder ocuparlo. Vamos a tener veinte consultorios vacíos».
Para paliar la crisis, el sistema de salud público ya analiza estrategias de colaboración más estrecha con el sector privado. «Vamos a tener que sentarnos a trabajar en conjunto. Quizás alquilar consultorios al privado, para que pueda atender afiliados», explicó.
En paralelo, el Ministerio de Salud estudia mecanismos para incentivar a los médicos: se analiza modificar la ley 1044 para que parte de lo recaudado por obras sociales pueda volcarse como honorarios directos a los profesionales, algo que ya se aplica en otras provincias como Santa Cruz.
No obstante, Guglielmi fue pesimista: «Aun si cobráramos todo lo que nos deben, no sería suficiente. Hoy sin apoyo económico estatal fuerte no se puede sostener un hospital moderno. Cada insumo es carísimo. La medicina es cada vez más cara».
El impacto en la calidad de atención
La falta de médicos no solo afecta la cantidad de servicios disponibles, sino también la calidad. «Antes elegíamos entre varios postulantes. Hoy tomamos a quien sea que acepte venir, y a veces nos encontramos con profesionales que no tienen el nivel que quisiéramos», reconoció.
A todo esto se suma la dificultad para cubrir licencias y vacaciones: «Con los nuevos convenios colectivos, hay más días de licencia, más beneficios, pero eso implica reemplazar más personal, y no tenemos cómo hacerlo», agregó.
