La mañana de este miércoles sacudió a Tierra del Fuego con el anuncio del gobierno nacional: la eliminación progresiva de aranceles a la importación de productos electrónicos, como celulares y electrodomésticos, y la reducción de impuestos internos del 9,5% a 0%. Lo que en Buenos Aires se vendió como un alivio para los consumidores, en el sur se interpretó como un golpe directo al corazón productivo de la provincia.
En raras ocasiones se vio una reacción tan coordinada y contundente. Los intendentes de Usuhuaia(Vuoto), Tolhuin (Harrington) y Río Grande (Martín Pérez), junto al gobernador Gustavo Melella, expresaron su repudio en las redes sociales y medios locales. «Es un tiro en la frente a la industria fueguina», resumió una funcionaria provincial bajo condición de anonimato.
El eje de la preocupación: la posible pérdida de competitividad de las fábricas locales frente a productos importados sin trabas, lo que podría derivar en despidos masivos. «Hablamos de miles de puestos en juego. Esto no es solo economía, es el futuro de las familias», declaró Melella.
El Silencio de los Libertarios Fueguinos
Mientras el oficialismo nacional celebraba la medida como un «avance contra el proteccionismo», los referentes locales de La Libertad Avanza –incluido el diputado Ricardo Garramuño– optaron por un silencio que muchos calificaron de «cómplice». La tensión se agravó al recordarse que Garramuño y el diputado Pauli avalaron el acuerdo con el FMI, que incluía exigencias para reducir beneficios fiscales en la provincia.
«Votaron a sabiendas del impacto. Hoy les quedó el rol de espectadores», criticó un legislador opositor.
La Lectura de la Secretaría de Industria
Alejandra Mann, secretaria de Industria y Promoción Económica, confirmó la preocupación del gobierno provincial: «La eliminación del 16% de aranceles en dos etapas deja en jaque la producción local. No vemos ventajas reales para Tierra del Fuego». Sobre la baja de impuestos internos, advirtió: «Es una promesa que debe verificarse. Si las empresas prefieren importar antes que fabricar aquí, el daño será irreversible».
Consultada sobre un posible aumento récord en la producción de celulares en el primer trimestre –interpretado por algunos como un intento de «anticiparse» a los cambios–, Mann lo atribuyó a la temporada comercial: «Fue por el Hot Sale, no por información privilegiada».
Electoralismo vs. Realidad Productiva
Analistas coinciden en que el anuncio tuvo un claro tinte electoral: el domingo se celebran elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, y el vocero presidencial Eduardo Adorni –candidato libertario– fue el encargado de comunicar las medidas. «Es un guiño a su base: jóvenes que quieren tecnología barata, sin importar el costo laboral en el sur», señaló un economista.
¿Qué Siguen las Empresas?
El gran interrogante es la reacción del sector privado. Históricamente reticentes a hablar con la prensa, las empresas electrónicas mantienen un perfil bajo. Mann admitió que aún no hay diálogo formal, pero anticipó reuniones urgentes: «Debemos garantizar que no haya despidos. El gobierno provincial no va a abandonar a los trabajadores».
Un Frente Común Inédito
Lo llamativo fue la unidad de todos los sectores políticos fueguinos, incluso aquellos en pugna permanente. «Hoy no hay grietas: defendemos la industria o nos hundimos todos», resumió un intendente. Mientras, los gremios ya preparan movilizaciones.
La provincia enfrenta su mayor desafío económico en años. Las medidas, presentadas como «modernización», podrían alterar para siempre el tejido industrial fueguino. La pregunta que flota en el aire es si el gobierno nacional escuchará el clamor del sur o si, como temen muchos, el destino de Tierra del Fuego ya está sellado en los papeles del FMI.
«Es un tiro al corazón de la isla»: así definió un funcionario el impacto de las medidas.
