Catalina Capello: De los Ñires a las Leoncitas, una historia de adaptación y pasión por el hockey

De las canchas de indoor en Ushuaia al césped de Buenos Aires, Catalina Capelo se convirtió en una de las arqueras del seleccionado argentino Sub-21. Su historia, llena de adaptación y perseverancia, es un ejemplo para las nuevas generaciones.

Catalina Capello no puede ocultar su felicidad. Con voz emocionada, repasa los últimos años de su vida, marcados por cambios, desafíos y logros. Oriunda de Ushuaia, donde el hockey indoor es el rey, «Cata» dio el salto al césped hace tres años, cuando llegó a Buenos Aires para estudiar. Hoy, es una de las arqueras convocadas a la Selección Argentina Sub-21, que se prepara para un torneo clave en Rosario, previo a la Copa del Mundo de la categoría.

Capelo creció en Ushuaia, donde el hockey se juega en pista, con reglas y dinámicas muy diferentes a las del césped. «Al principio no fue fácil, casi es otro deporte», admite. Las técnicas, las tácticas y hasta el rol del arquero cambian. «En indoor es más dinámico, con más intervenciones; en césped, el área es más grande y las acciones son menos frecuentes, pero decisivas», explica.

Uno de los mayores desafíos fue acostumbrarse a los juegos aéreos. «En pista no se puede levantar la bocha, pero en césped es constante. Al principio no entendía nada», confiesa entre risas. Sin embargo, su adaptación fue notable: tras un año en el Club Ciudad de Buenos Aires, recibió la llamada que cambió todo: la convocatoria a las Leoncitas.

«Cuando me confirmaron, no lo podía creer», recuerda. Aunque asegura que «no le explotó el teléfono», los mensajes de apoyo no tardaron en llegar. «Agradezco mucho a todos los que me escribieron», dice. Su historia llama la atención: «Acá en Buenos Aires, el indoor es un deporte ‘tapado’. Cuando digo que soy de Ushuaia y que jugaba en pista, muchos no entienden al principio».

Ahora, su mirada está puesta en Rosario, donde el seleccionado Sub-21 jugará un torneo clave como preparación para la Copa del Mundo. «Estoy feliz y con muchas ganas», afirma. Y aunque reconoce que todavía no termina de asimilarlo, cada entrenamiento la acerca más a su gran objetivo: defender el arco argentino en la máxima competencia juvenil.

Un mensaje para los que vienen

Capello no olvida sus raíces. «Siempre digo que lo más importante es persistir. Si a mí me hubieran dicho hace tres años que estaría acá, no lo hubiera creído», reflexiona. Su camino es un ejemplo de adaptación y esfuerzo, y su próximo desafío —el torneo en Rosario— promete ser solo el comienzo.

Mientras tanto, en Ushuaia, su familia y amigos seguirán cada paso. Y en Buenos Aires, seguirá entrenando, con la bocha alta, el guante firme y la convicción de que, a veces, los sueños más locos son los que se cumplen.

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