River Plate denuncia pérdidas millonarias por el nuevo régimen de retenciones del Gobierno

River Plate denuncia pérdidas millonarias por el nuevo régimen de retenciones del Gobierno

La institución de Núñez asegura que el aumento de las alícuotas afectará sus programas sociales, obras y transferencias de jugadores, con un impacto estimado en más de $16.000 millones.

River Plate alzó su voz frente a las nuevas medidas impositivas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, las cuales incrementan significativamente las retenciones y contribuciones previsionales para los clubes deportivos. La decisión, formalizada mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), ha generado un fuerte rechazo no solo en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), sino también en las entidades más poderosas del país, como el conjunto millonario.

El impacto económico sería devastador según el análisis presentado por River, que estima una pérdida neta superior a los $16.820 millones si se mantienen las modificaciones. El club detalló que, bajo el esquema anterior, ya había tributado casi $2.000 millones adicionales en el primer semestre del año. Sin embargo, con la suba de las alícuotas del 8% al 19,12%, las finanzas institucionales enfrentarían un escenario crítico.

El caso de Franco Mastantuono ilustra las consecuencias directas de la medida. La venta del juvenil al Real Madrid, acordada previamente al nuevo régimen, ahora sufriría un incremento en las retenciones. Si inicialmente River desembolsó $5 millones por este concepto, la cifra ascendería a $12 millones bajo las nuevas reglas, generando un perjuicio económico sustancial. Además, al tratarse de un pago en cuotas, el club advierte que el Estado no reconocería las fechas previas al decreto, lo que agravaría aún más la situación.

Más allá de las transferencias, River Plate destacó cómo estas políticas afectarán sus proyectos sociales y de infraestructura. Solo en 2024, la entidad invirtió más de $8.000 millones en aportes previsionales para sus 1.484 empleados, mientras que para el próximo año proyecta destinar casi $30.000 millones a obras, asistencia médica y becas. «Lejos de ser un beneficio, este esquema amenaza con revertir el impacto positivo de nuestra gestión», señaló el club en un comunicado, recordando que su nuevo colegio se construyó sin apoyo estatal.

La postura de River encontró eco en otras voces influyentes. Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de la institución, criticó duramente la medida durante una entrevista: «Hay mucho esfuerzo detrás de lo que hacemos. Evidentemente, alguien vive en Eslovaquia si no entiende la realidad de los clubes», afirmó, en alusión a las comparaciones oficiales con colegios privados subsidiados.

El trasfondo político no pasa desapercibido. Varios dirigentes del fútbol argentino interpretan esta decisión como un nuevo intento del Gobierno por imponer las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), un modelo rechazado históricamente por la mayoría de las instituciones. Aunque la Justicia bonaerense ha frenado avances en ese sentido, el conflicto parece lejos de terminar.

Con su poder económico y simbólico, River Plate se perfila como un actor clave en la resistencia contra estas políticas. Mientras el oficialismo insiste en su estrategia, el club de Núñez deja en claro que no cederá sin pelear, marcando el inicio de una pulseada que podría redefinir el futuro del deporte argentino.

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