El conjunto argentino no logró capitalizar sus oportunidades, perdió por la mínima y quedó condicionado en la tabla. Un gol de Villalba en el complemento definió un duelo marcado por la intensidad, las expulsiones y la falta de eficacia.
Boca Juniors sufrió un revés inesperado en su visita a Guayaquil al caer por 1-0 frente a Barcelona de Ecuador, en un compromiso correspondiente a la cuarta jornada del Grupo D de la Copa Libertadores. El equipo argentino generó varias situaciones de peligro, pero volvió a evidenciar una de sus principales falencias: la falta de contundencia en los metros finales.
El único tanto del encuentro llegó a los 27 minutos del segundo tiempo, cuando el mediocampista Héctor Villalba conectó de primera un preciso envío desde la derecha y definió con un remate cruzado, inatajable para el arquero Javier García. Esa acción terminó inclinando un partido parejo, disputado bajo condiciones adversas y con alta tensión.
Con este resultado, el conjunto dirigido por Claudio Ubeda quedó en la segunda posición del grupo con seis puntos, mientras que el elenco ecuatoriano, que hasta el momento no había sumado, logró sus primeras tres unidades aunque continúa en el último lugar de la zona.
El desarrollo del partido estuvo atravesado por incidentes que condicionaron el juego. Ambos equipos disputaron todo el complemento con diez futbolistas. En Boca fue expulsado Santiago Ascacibar a los 32 minutos de la primera mitad, tras una infracción violenta que dejó sin margen al árbitro. Más tarde, en tiempo de descuento de ese mismo período, el argentino Milton Céliz vio la tarjeta roja en el conjunto local luego de un codazo sancionado con intervención del VAR, lo que equilibró numéricamente el trámite.
Desde el inicio, el equipo argentino mostró intención ofensiva y logró inquietar con una de las primeras acciones del partido. Tras un tiro de esquina que no pudo ser despejado, Ascacibar ensayó una pirueta dentro del área, pero la ejecución fue defectuosa debido al estado del campo de juego, visiblemente afectado por la lluvia. En la continuidad, el defensor Costa intentó aprovechar el rebote, aunque sin éxito frente al arquero Contreras.
Barcelona respondió con una ocasión clara a los 19 minutos, cuando un centro rasante encontró a Céliz en posición favorable, pero su remate terminó desviado tras impactar en un compañero. El duelo, hasta ese momento equilibrado, se vio interrumpido por la lesión del arquero Brey, que obligó a su reemplazo por Javier García, quien ingresó en un contexto complejo.
Antes del descanso, Boca volvió a acercarse con un pase filtrado de Aranda que dejó a Merentiel en buena posición. Sin embargo, el delantero no logró sorprender y su remate fue contenido sin inconvenientes.
En el segundo tiempo, el equipo argentino mantuvo la iniciativa y generó varias situaciones que podrían haber cambiado el destino del encuentro. Un disparo de Paredes apenas iniciado el complemento fue desviado con esfuerzo por el arquero rival. Más tarde, Merentiel tuvo una oportunidad clara tras un cambio de frente, pero el rápido achique de Contreras le impidió definir con precisión.
Otra jugada prometedora se produjo tras una asistencia de Paredes que dejó a Zeballos frente al arco. El atacante intentó asistir a Giménez con un pase atrás, pero la ejecución fue imprecisa y la acción se diluyó.
La falta de eficacia fue un factor determinante, y Barcelona no perdonó cuando tuvo su oportunidad. El desborde de Quiñónez por la derecha y el posterior centro preciso encontraron a Villalba, quien definió con categoría para establecer la diferencia definitiva.
Sobre el final, el propio autor del gol protagonizó un contraataque que pudo ampliar el marcador, aunque su remate fue contenido por García.
El resultado deja a Boca con la obligación de recuperarse rápidamente. En la próxima fecha, deberá recibir a Cruzeiro de Brasil el martes 19 de mayo, en un duelo clave para sus aspiraciones de clasificación. Por su parte, Barcelona visitará a Universidad Católica de Chile el jueves 21, con el objetivo de seguir en carrera.
La derrota no solo representa un traspié en términos de puntos, sino que expone nuevamente las dificultades del equipo para definir los partidos cuando domina el desarrollo. Un aspecto que, de no corregirse, podría resultar determinante en la recta final del torneo.
