En una noche cargada de fervor y emoción, el conjunto rosarino se impuso por la mínima ante Libertad de Paraguay y se consolidó como líder de su grupo en la Copa Libertadores, con la clasificación prácticamente asegurada.
Ante un estadio colmado y vibrante, Rosario Central logró una victoria ajustada pero trascendental al derrotar 1-0 a Libertad, en el marco de la cuarta jornada de la Copa Libertadores. El resultado no solo desató la euforia en el Gigante de Arroyito, sino que también dejó al equipo dirigido por Jorge Almirón en lo más alto del Grupo H, con 10 unidades y con un pie en la siguiente instancia.
Desde el inicio, el equipo local mostró ambición y determinación. A pesar de tener un compromiso cercano por el torneo doméstico, el entrenador apostó por una formación con varios titulares, entre ellos el experimentado Ángel Di María, quien fue uno de los focos de atención de la noche. Central tomó la iniciativa y generó peligro rápidamente con una incursión por izquierda que terminó en los pies de Véliz, aunque sin la precisión necesaria para abrir el marcador.
El elenco paraguayo, obligado a sumar para mantener sus aspiraciones, resistía en un contexto adverso. Aun así, logró inquietar con un disparo de Ramírez que estuvo cerca de sorprender, aunque la fortuna jugó a favor del arquero local, evitando la caída de su arco tras un rebote en el travesaño.
Promediando la primera mitad, el público se ilusionó con una acción de pelota parada: Di María ejecutó un tiro de esquina que casi se convierte en un gol olímpico, una especialidad que ya forma parte de su repertorio. Sin embargo, Libertad también tuvo su oportunidad, y fue Fretes quien estuvo a punto de capitalizarla, aunque una intervención oportuna del guardameta evitó el daño.
El trámite continuaba con Central como protagonista, pero sin lograr plasmar esa superioridad en el marcador. La ocasión más clara llegó tras una infracción dentro del área que derivó en penal. Di María asumió la responsabilidad, pero se encontró con la firme respuesta de Morínigo, quien contuvo el remate y también el rebote, manteniendo el cero en su arco. A pesar del fallo, el reconocimiento de los hinchas fue unánime, destacando la figura del campeón del mundo.
En el complemento, el dominio local persistió y finalmente encontró recompensa. Tras un tiro de esquina ejecutado nuevamente por Di María, Ignacio Ovando logró anticiparse a la defensa y convirtió el único tanto de la noche, desatando el festejo en las tribunas.
Con la desventaja, el conjunto dirigido por Sergio Aquino se vio obligado a adelantar sus líneas en busca del empate, dejando espacios que el equipo rosarino intentó aprovechar mediante el contraataque. Mientras tanto, Almirón movía el banco para mantener la intensidad y asegurar el resultado.
El pitazo final selló una victoria clave para Central, que queda al borde de la clasificación y reafirma su fortaleza como local, mientras que Libertad, sin puntos en esta instancia, deberá aferrarse a la esperanza de alcanzar un lugar en la Copa Sudamericana.
