El oficialismo logró imponer sus propios proyectos en Diputados, dividiendo a los mandatarios provinciales y evitando una nueva derrota legislativa. La cercanía del cierre de listas influyó en las negociaciones.
En una jugada estratégica, el Gobierno nacional consiguió debilitar la unidad de los gobernadores en medio de la batalla por los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y el impuesto a los combustibles. Aunque el paquete legislativo impulsado por los mandatarios provinciales obtuvo dictamen de mayoría en las comisiones de la Cámara de Diputados, el oficialismo logró introducir sus propias iniciativas con el apoyo clave de aliados en Mendoza, San Juan y Chubut.
La maniobra permitió al Ejecutivo frenar, al menos parcialmente, la seguidilla de reveses parlamentarios que acumulaba en las últimas semanas. Según analistas, la proximidad del cierre de listas electorales habría sido un factor determinante en las negociaciones, facilitando acuerdos con figuras como el mendocino Alfredo Cornejo y el sanjuanino Marcelo Orrego, quienes decidieron respaldar los textos presentados por la Casa Rosada.
El plenario conjunto de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, junto a Energía y Combustibles, fue el escenario donde se dirimió el conflicto. Originalmente, los gobernadores habían logrado avanzar con sus proyectos en el Senado, buscando mayor participación en la distribución de fondos federales y en la recaudación de los impuestos a los hidrocarburos. Sin embargo, la intervención tardía del oficialismo terminó por resquebrajar el frente opositor, integrado por Unión por la Patria, Democracia para Siempre, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y sectores de izquierda.
La decisión del Gobierno de presentar una propuesta alternativa en el último momento no solo alteró el equilibrio de fuerzas, sino que también dejó en evidencia las tensiones dentro de la llamada Liga Federal. Mientras algunos gobernadores insistían en mantener una postura común, otros optaron por negociar en forma individual, priorizando sus propios intereses políticos y electorales.
Con este resultado, el oficialismo logró un respiro en medio de un contexto legislativo adverso, aunque la fragmentación del bloque opositor podría reconfigurar el mapa de alianzas en las próximas semanas, especialmente en un año marcado por la campaña electoral.
