El delantero uruguayo quebró su breve sequía y fue figura en el triunfo xeneize por 2-0 ante Banfield. Destacó la solidez del grupo y minimizó la presión individual.
Edinson Cavani apagó los cuestionamientos con un gol que selló la victoria de Boca Juniors por 2-0 sobre Banfield en La Bombonera. El uruguayo, centro de una polémica mediática por sus recientes actuaciones, culminó una jugada colectiva para darle tranquilidad al equipo y poner punto final a su brevísima racha sin convertir. Tras el encuentro, el ariete prefirió eludir los reflectores individuales y enfatizó la importancia del funcionamiento colectivo.
Aunque su lapso sin anotar se extendía apenas por tres partidos, la magnitud del escenario y la exigencia propia de la institución habían convertido cada oportunidad desperdiciada en motivo de análisis exhaustivo. Frente a esto, Cavani exhibió veteranía y temperamento. “Es lo mismo de siempre: todos los días dar el máximo. Lo que importa es que el equipo gane; a veces se pueden hacer más goles. Lo importante es estar cerca de los objetivos”, expresó el Matador en diálogo con TNT Sports, restando dramatismo al asunto.
La alegría, según remarcó, no reside en el hecho personal de marcar, sino en contribuir a una victoria que consolida al plantel. “Te deja más contento el hecho de ganar, porque es lo que venimos buscando hace rato: continuidad, regularidad. El grupo se está haciendo cada vez más sólido. Después los goles los hará Cavani, Merentiel, los defensores… Lo importante es que Boca gane”, añadió con clara mentalidad grupal.
Un momento extradeportivo captó la atención de todos tras el silbato final. Cavani fue visto en el campo de juego, absorto en una llamada telefónica que se prolongó por varios segundos. La rápida viralización de las imágenes en redes sociales fue acompañada por versiones periodísticas que aseguran que del otro lado de la línea estaba Juan Román Riquelme, presidente del club, quien habría contactado al futbolista para transmitirle sus felicitaciones.
En lo estrictamente futbolístico, Boca exhibió un rendimiento sólido y con vocación de iniciativa, building upon el triunfo obtenido en la fecha anterior ante Independiente Rivadavia. Miguel Merentiel, quien también cortó su propia sequía, inauguró el marcador en el primer tiempo al aprovechar un carom dentro del área. La influencia de Leandro Paredes resultó decisiva, con una participación clave en la gestación de ambos goles. El segundo tanto nació de un corner ejecutado por el volcante; el cabezazo de Rodrigo Battaglia se estrelló en el travesaño y Cavani, siempre lúcido en la zona, empujó el rebote para decretar el 2-0 y desatar el alivio en las tribunas.
“No hay ninguna receta especial. Es el trabajo. Hay momentos en los que se agacha la cabeza y se aguantan las críticas. Hay que confiar en el trabajo, en la disciplina”, sentenció el ex Paris Saint-Germain, resumiendo su filosofía para atravesar momentos de presión. Este fue apenas su cuarto gol en el año, en una campaña marcada por las lesiones que lo limitaron a apenas 19 presencias.
Más allá del relato individual, el triunfo representa un paso significativo para los objetivos del equipo. Boca Juniors sumó su segunda victoria consecutiva y se afianzó en zona de clasificación tanto para los octavos de final de la Liga Profesional como en la tabla anual que distribuye los cupos para la próxima Copa Libertadores. El equipo de Miguel Ángel Russo buscará extender esta racha positiva el próximo domingo, cuando visite a Aldosivi en Mar del Plata.
