Newell’s: Una Crisis que se Agrava en el Parque

Newell’s: Una Crisis que se Agrava en el Parque

El equipo de Fabbiani cayó ante Barracas Central en su propio feudo, mostrando una vez más una mentalidad derrotista, falta de ideas en ataque y una conducción técnica que no encuentra respuestas.

En un nuevo episodio de su profunda crisis institucional y deportiva, Newell’s Old Boys volvió a sufrir una dolorosa derrota en el Coloso del Parque, esta vez a manos de Barracas Central. El cuadro rosarino demostró una vez más una actitud pasiva y reactiva, pensando en el arco rival únicamente cuando la desventaja en el marcador lo obligó a hacerlo, una estrategia que resultó infructuosa y que hunde más al club en la desesperación.

La estrategia del técnico Cristian Fabbiani, que insistió con una línea de cinco defensores aun jugando de local, condenó al equipo a desarrollarse gran parte del encuentro en su propio campo. Esta disposición táctica, mantenida con terquedad partido tras partido, entregó la iniciativa y el protagonismo a un rival que supo capitalizar los errores. Barracas Central manejó los tiempos con comodidad, avanzando sin grandes sobresaltos hasta la zona de definición, mientras Newell’s se refugiaba en su mitad esperando un contragolpe que nunca logró articular con claridad.

La sorpresiva ventaja lograda por Carlos González, quien conectó un preciso centro de Éver Banega, pareció una anomalía en el desarrollo del partido, no un punto de inflexión. Lejos de aprovechar el gol para imponer su juego, el equipo rojinegro se replegó aún más, permitiendo que la visita siguiera merodeando el área de Lucas Espínola. Fue así que, antes del descanso, un remate desviado de Bruera encontró la red, equiparando las acciones y develando la fragilidad de un equipo que se expone constantemente al castigo por ceder la posesión y la iniciativa.

El complemento no ofreció un cambio de actitud, sino la confirmación de la misma lógica. Un penal cobrado por una mano involuntaria de Sosa fue la consecuencia de otra situación de presión rival, que Iván Tapia transformó en el gol de la victoria para la visita. Recién en ese momento, con el marcador en contra, Fabbiani intentó modificar el esquema con cambios ofensivos, incluyendo la salida de Darío Benedetto al entretiempo. Sin embargo, la reacción fue tardía, forzada y carente de ideas. La ofensiva leprosa se mostró impotente, sin recursos colectivos y dependiente exclusivamente de los destellos de genialidad de Banega, que no alcanzaron.

El partido concluyó sin que Newell’s generara una ocasión clara para empatar, entre la frustración de su gente y la palpable desconexión entre el director técnico y su plantel. La imagen final fue la de un equipo lleno de impotencia, huérfano de talento colectivo y con un técnico incapaz de revertir una dinámica negativa que se profundiza con el paso de los días, sumiendo al club en una de sus peores etapas.

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