Un Episodio Surrealista en El Bosque: El Partido que se Jugó a Oscuras

Un Episodio Surrealista en El Bosque: El Partido que se Jugó a Oscuras

Un fallo eléctrico en el estadio de Gimnasia convirtió el cierre del partido ante Atlético Tucumán en una escena insólita y caótica, con jugadores actuando entre sombras y un desenlace marcado por la polémica y el humor en las redes sociales.

El cierre de la séptima fecha del Torneo Clausura quedó opacado por un suceso sin precedentes en el fútbol argentino. En el modesto estadio Juan Carmelo Zerillo, Gimnasia y Esgrima La Plata se enfrentaba a Atlético Tucumán en un compromiso crucial por la Zona B, cuando una imprevista falla en el sistema de iluminación sumió al escenario en la penumbra, forzando una suspensión temporal que derivó en una situación surrealista.

El partido debió interrumpirse de manera abrupta a los 28 minutos del segundo tiempo debido a un colapso en el tendido eléctrico destinado a alumbrar el campo de juego. La inicial perplejidad y las protestas pronto se mezclaron con risas e incredulidad ante el cuadro dantesco que ofrecía El Bosque, con un insólito “juego de luces” de fondo. La reacción en las redes sociales fue inmediata y cargada de sarcasmo, bautizando al estadio como “La Bresh” en alusión a la famosa discoteca, mientras que entre los protagonistas del Decano primaban la indignación y la frustración.

La desconfianza se apoderó de Lucas Pusineri, director técnico de Atlético Tucumán, quien desdeñó la explicación del corte eléctrico. “Esto de las luces es más viejo”, espetó el estratega con pasado en Independiente, evocando de inmediato el clásico de Avellaneda suspendido en los años noventa por una circunstancia similar. Los intercambios entre el entrenador y el árbitro Pablo Dóvalo se sucedieron, con el colegiado manteniéndose firme en su aplicación del sentido común reglamentario. “Estoy agotando todas las instancias para que se pueda finalizar el partido. No creo que sea conveniente que tengan que volver para terminar un partido al que le quedan 20 minutos. Si tengo que perder, prefiero hacerlo dignamente. Esto es demasiado”, argumentó un visiblemente molesto Pusineri.

Para entonces, el Lobo aprovechaba su ventaja mínima gracias a un gol en contra de Damián Martínez y además contaba con la ventaja numérica tras la expulsión de Leandro Díaz por un puñetazo a Gastón Suso lejos del balón.

En un giro que parecía extraído de un relato de Fontanarrosa o una ficción de Eduardo Sacheri, el encuentro se reanudó sin que el problema eléctrico hubiera sido solucionado, obligando a los futbolistas a concluir la contienda entre las sombras de la Ciudad de las Diagonales. “Es como cuando los chicos se quedan hasta tarde jugando en la plaza”, ilustró Marcelo Espina en los comentarios para ESPN. “Es imposible, estamos adivinando quiénes son los que tienen la pelota”, se quejó Mariano Closs, relator de la transmisión, quien añadió: “Nunca viví algo igual. He relatado partidos con bruma, con neblina y hasta con una costilla rota, pero esto no me pasó jamás. Hasta la suspensión entendía todo, pero esto no es normal”.

Tras 17 minutos de absoluta incertidumbre y con la autorización de la Liga Profesional para continuar, Dóvalo añadió 22 minutos de descuento. El marcador no se movería y Gimnasia se alzó con un triunfo vital que lo afianza en la pelea por un lugar en la próxima Copa Sudamericana y consolida su posición para acceder a los octavos de final del torneo local, aunque la victoria quedaría para siempre ligada a una noche de caos y sombras.

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