Tras la arrolladora victoria de Fuerza Patria, que se impuso con casi el 47% de los sufragios, la expresidenta emergió de su residencia para celebrar con la militancia y lanzó una serie de durísimos mensajes contra el Presidente Milei, acusándolo de destrucción económica y de practicar una gestión elitista y desconectada de la realidad.
La contundente victoria del espacio oficialista Fuerza Patria en las elecciones bonaerenses, donde obtuvo una ventaja abrumadora de casi trece puntos sobre su principal contrincante, La Libertad Avanza, desencadenó una noche de júbilo y fuertes declaraciones políticas. El epicentro de la celebración se ubicó frente al domicilio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el barrio de Constitución, donde una multitud de simpatizantes, congregada desde horas previas, coreó consignas a la espera de los resultados.
La exmandataria, visiblemente emocionada, hizo su aparición en el balcón para corresponder los saludos de los militantes que colmaban las inmediaciones de su vivienda. El clima festivo fue solo el preludio de una serie de contundentes críticas públicas dirigidas al presidente Javier Milei. A través de su cuenta oficial en la red social X, Fernández de Kirchner publicó un extenso y agresivo mensaje donde cuestionó severamente la gestión y la ética del líder libertario.
En su escrito, la vicepresidenta honoraria arremetió contra el Primer Mandatario por lo que consideró una “banalización” de los crímenes de la última dictadura militar y por “reírse del dolor” de sus adversarios políticos. No obstante, el núcleo de sus acusaciones apuntó a una cuestión de supuesta corrupción familiar, al asegurar: “Señalar con el dedo y estigmatizar a los discapacitados, mientras tu hermana cobra el 3% de coima de sus medicamentos, es letal”.
Asimismo, responsabilizó a Milei y a su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, del descalabro económico que sufre la ciudadanía, describiendo una población “endeudada por comida, alquileres, expensas o medicamentos, y encima con las tarjetas reventadas”. Concluyó su mensaje con una interpelación directa y coloquial: “Salí de la burbuja, hermano… que se está poniendo heavy. Saludos cordiales desde San José 1111”. Una posdata sirvió como proclama de unidad: “el próximo 26 de octubre, Kirchnerismo y Peronismo… ¡Más que nunca!”.
Paralelamente, la expresidenta dirigió un mensaje formal al bunker electoral de su fuerza política en La Plata, minutos antes del discurso del gobernador Axel Kicillof. En su alocución, calificó la jornada como “realmente histórica” y interpretó el veredicto de las urnas como un “límite contundente” dirigido a un Presidente que, en su visión, “no parece comprender que debe gobernar para todos”. Hizo hincapié en la crucial importancia del electorado bonaerense, que representa casi el 40% del padrón nacional, y expresó la esperanza de que este resultado obligue al oficialismo a rectificar su forma de ejercer el poder.
El operativo de espera y escrutinio se desarrolló dentro de su residencia, donde fue acompañada por su hijo, el diputado Máximo Kirchner, y la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza. La concentración de simpatizantes comenzó a hacerse notar desde primeras horas de la tarde, en un ambiente de expectativa que se transformó en festejo según se conocían los datos preliminares.
Desde su distrito, la jefa comunal Mayra Mendoza destacó el papel fundamental de la militancia, subrayando el “compromiso de hombres y mujeres por sostener esta democracia”, un sentimiento que refleja la base del entramado peronista en el territorio. La alta participación, que rondó el 63% del padrón según la Junta Electoral, otorga una legitimidad indiscutible a un resultado que redefine el mapa político de la provincia más influyente del país y sienta las bases para un nuevo capítulo de tensión y confrontación en el escenario nacional.
