El Banco Central Provee Divisas ante una Acelerada Fuga de Depósitos

El Banco Central Provee Divisas ante una Acelerada Fuga de Depósitos

Tras el revés electoral del oficialismo en Buenos Aires, los ahorristas incrementaron masivamente la extracción de dólares, forzando al BCRA a inyectar 100 millones de dólares en efectivo en sólo cuatro días, en un contexto de creciente presión sobre las reservas.

El Banco Central se vio obligado a distribuir con urgencia billetes físicos por un valor equivalente a 100 millones de dólares durante esta semana, con el objetivo de abastecer la demanda de las entidades financieras. Estas últimas deben responder a la creciente cantidad de ahorristas que se acercan a las sucursales para retirar sus tenencias en moneda extranjera, una conducta que se intensificó notablemente el miércoles y jueves, inmediatamente después de la derrota electoral del gobierno libertario en la provincia de Buenos Aires.

Sólo durante la jornada del jueves, la solicitud de efectivo en dólares ascendió a 43,2 millones de dólares. Se anticipa que el instituto emisor proveerá más de 30 millones este viernes, mientras que el remanente deberá ser cubierto mediante operaciones entre los propios bancos. Este movimiento siguió a una petición de 35 millones al BCRA el día miércoles, sumado a otros 20 millones requeridos entre el lunes y el martes.

Este éxodo de divisas se refleja en los números: el martes último, los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero registraron un retroceso de 54 millones de dólares. Esta merma coincide parcialmente con las ventas que realizó el Tesoro Nacional el lunes, las cuales fueron estimadas en 38,7 millones de dólares, de acuerdo con el análisis de los saldos de las cuentas que la cartera económica mantiene en el Banco Central.

Precisamente el martes, los depósitos del Tesoro experimentaron un incremento de 31.200 millones de pesos acompañado de una caída de 27 millones de dólares, un movimiento que sugiere fuertemente que las autoridades procedieron a vender divisas en el mercado de cambios. Esta intervención estatal persigue el objetivo de contener la cotización del dólar dentro de los topes establecidos por la actual banda de fluctuación.

En lo que va del mes, los depósitos privados en dólares ya acumulan una contracción de 40 millones, un fenómeno que sigue un patrón cíclico: se elevan en los días en que los bancos venden divisas al público y disminuyen inmediatamente después, tanto por los retiros directos en ventanilla como por las transferencias al exterior.

Plazos Fijos en Alza y la Paradoja del Crédito

Contrariamente a la tendencia general de los depósitos, se observa un crecimiento en los plazos fijos en moneda extranjera, que aumentaron en aproximadamente 33 millones el miércoles y en 73 millones en las siete jornadas hábiles del mes. Este alza es impulsada por los atractivos rendimientos que ofrecen los bancos, los cuales posteriormente utilizan esos fondos para destinar créditos a compañías.

La disponibilidad de divisas de la banca, que además incrementó sus tenencias propias en 17 millones ese martes y en 20 millones a lo largo de septiembre, permitió expandir los préstamos a empresas en 146 millones de dólares durante el mes. Estos dólares crediticios fueron luego liquidados en el mercado de cambios, alimentando de manera indirecta la misma demanda de los ahorristas que drenan los depósitos.

La Preocupante Situación del Tesoro

La combinación de intervenciones en el mercado cambiario, pagos al Fondo Monetario Internacional y a otros organismos crediticios, resultó en una pérdida de 615 millones de dólares para la cuenta del Tesoro Nacional durante septiembre. Esta significativa erosión de reservas genera una honda preocupación en el mercado sobre la capacidad real del Gobierno para afrontar los vencimientos de deuda que se aproximan, los cuales ascienden a unos 2.500 millones de dólares hasta fin de año y superan los 4.000 millones en enero de 2026.

El Ejecutivo nacional evalúa la posibilidad de obtener divisas directamente del Banco Central, una operación que necesariamente debería realizarse mediante la colocación de una “letra intransferible”, dado que el superávit fiscal no generó los pesos suficientes para adquirirlos de otro modo. La alternativa de obtener financiamiento en el mercado interno de deuda también se encuentra cerrada, ya que no sólo no se consigue nueva financiación, sino que ni siquiera se logra cubrir los vencimientos existentes, obligando a utilizar fondos de la cuenta en pesos para saldar la diferencia.

La administración del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, había utilizado anteriormente los 15.000 millones de dólares del desembolso con el FMI para cancelar esas “letras intransferibles” con el BCRA, bajo la premisa de que esa operatoria sanearía el balance contable de la autoridad monetaria y, en consecuencia, ayudaría a reducir la inflación. Ahora, frente a la crítica agenda de vencimientos, es probable que el Tesoro tenga que emitir una nueva letra al Banco Central para acceder a las divisas necesarias y evitar así una cesación de pagos con los acreedores bonistas.

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